El organismo regulador de la banca europea considera que “el avance en la preparación de las instituciones financieras para la potencial salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) sin un acuerdo formal de ruptura es inadecuada”, lo que podría llevar a una situación caótica en el sector el próximo 29 de marzo del 2019, fecha prevista para ejecutar el denominado Brexit.

La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por su sigla en inglés), en un informe publicado este lunes, pide a las entidades y reguladores competentes del Reino Unido y de la UE que aceleren los planes de contingencia ante un posible divorcio hostil entre ambas partes. “La EBA emite esta opinión en respuesta a esta situación sin precedentes, considerando que la potencial distorsión para las instituciones financieras y sus clientes, si no están preparadas, supone serios riesgos para los objetivos de la EBA”. Entre esos objetivos figura proteger el interés público manteniendo la estabilidad del sistema financiero europeo.

En el documento, la EBA insinúa que los bancos parecen haberse relajado ante la expectativa de que haya un periodo de transición por el que el Reino Unido seguirá dentro del mercado único hasta el 2021. Pero el regulador dice que ese “periodo de implementación” está condicionado a que Londres y Bruselas alcancen un pacto amistoso de separación en los próximos meses. Si no hay acuerdo, el 30 de marzo el Reino Unido dejaría de tener acceso al mercado único y viceversa; y las empresas europeas al mercado británico.

“La planificación debería avanzar más rápidamente en varias áreas. Donde la planificación se está produciendo, algunas instituciones financieras parecen estar retrasando la activación de las acciones necesarias. Además, el tiempo para las acciones requeridas se está reduciendo. Las instituciones no pueden depender de soluciones aportadas por el sector público”, señala el organismo presidido por Andrea Enria. “La EBA es consciente de que las acciones necesarias entrañan costos; esta es, sin embargo, una consecuencia inevitable de la salida británica de la UE”.

Ante este escenario, la entidad señala varios “canales de riesgo, más allá del riesgo general de una tormenta en el mercado”. Menciona las exposiciones financieras directas al Reino Unido de las instituciones financieras de los otros países de la UE, y viceversa; los contratos existentes entre contrapartes de ambas zonas; la dependencia cruzada en las infraestructuras de mercados, incluidas las cámaras de contrapartida; el almacenamiento de datos y su transferencia; y la dependencia en los mercados de financiamiento.

En el terreno de los contratos, por ejemplo, la asociación de bancos de Europa dice que hay 36 millones de pólizas de seguro y 26 billones de libras en derivados financieros en riesgo de caer en un vacío legal tras el Brexit.

En caso de identificar estos riesgos, las entidades deberían reforzar sus posiciones de capital y liquidez, además de informar a las autoridades, dice la EBA.

La mayor parte de los preparativos de las entidades de la City de Londres consistió en crear filiales en otros países de la UE donde concentrar en el futuro su negocio con clientes del continente. Santander, banco español con mayor negocio en el Reino Unido, está traspasando los activos de banca de inversión de su filial británica a la sucursal en Londres de la entidad española. Este plan puede ser afectado si el Brexit cambia el actual estatus de las sucursales de bancos europeos en el Reino Unido.

El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra crearon un equipo conjunto de trabajo para preparar medidas ante el posible caos que podría generarse el día después del Brexit.