A partir de este mes, las aseguradoras que oferten pólizas de daños para terremoto tendrán que realizar ajustes a sus modelos de pérdidas máximas probables y primas de riesgo, informó la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).

En la circular 54/12 publicada en el Diario Oficial de la Federación, el órgano regulador de las aseguradoras explicó a las empresas las modificaciones que tienen que realizar en el cálculo de las reservas de riesgos, estos ajustes tienen la finalidad que las aseguradoras concentren capital suficiente para cubrir las responsabilidades que asumen.

Manuel Aguilera, presidente de la CNSF, advirtió que la tarea de delinear esquemas de riesgos supone importantes retos.

Diseñar modelos de requerimiento de capital significa una considerable sofisticación en atención de administración y valuación de los riesgos , dijo.

Los esquemas de solvencia basados en la medición de peligros buscan que éstos correspondan de forma precisa al perfil de cada entidad aseguradora, explicó Aguilera.

Con los ajustes a las estimaciones de pérdidas máximas algunas aseguradoras podrán reducir su nivel de reserva, mientras que en otras podría incrementar, esto dependiendo de la cartera de seguros de cada compañía.

Para las aseguradoras, los costos actuales de las pólizas de terremoto son insuficientes y requieren una actualización, debido a que no generan utilidades para las empresas, ya que parte de éstas se destinan para las reservas que los productos para sismos requieren, destacó recientemente Luis Álvarez Marcen, director de Daños de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.

La variación en los costos de las pólizas que derivarían de la regulación dependerá de cada compañía, ni en terremoto ni en otro tipo de seguro la Comisión regula los precios , enfatizó Manuel Calderón, vicepresidente de Operación Institucional de la CNSF.

Las disposiciones son ajustes al modelo de riesgos que se opera con el Instituto de Ingeniería de la Universidad Autónoma de México desde hace ocho años, éste hace estudios sobre la vulnerabilidad de los suelos y, de acuerdo con los resultados, a cada ciudad se le asocia un nivel de riesgo, lo cual se liga a la fragilidad de los edificios de esas zonas y da como resultado la pérdida que se pueda tener ante un evento determinado.

Lo que las autoridades buscamos es tener certeza de que las compañías de seguros tendrán suficiente requerimiento de capital por si viene un terremoto fuerte lo puedan pagar , sostuvo Manuel Calderón.