Las aseguradoras, a nivel internacional, pagaron 27,000 millones de dólares por los siniestros causados por desastres naturales que se presentaron en la primera mitad del año, informó la reaseguradora Munich Re.

En el último reporte sobre catástrofes naturales, realizado por la reaseguradora, se informó que las pérdidas totales a nivel mundial por estos desastres de la naturaleza fueron por 68,000 millones de dólares, de los cuales 39.7% estaban asegurados.

Munich Re destacó que si bien hubo más eventos catastróficos en el primer semestre de este año contra el mismo periodo del año pasado (530 y 420, respectivamente), el costo de las pérdidas fue menor a 69,000 millones de dólares del 2019.

Además, en los primeros seis meses de este año aumentó el monto asegurado de las pérdidas, ya que el año pasado las aseguradoras sólo pagaron 20,000 millones de dólares, lo que representó 28.9% del total.

Destacó que la región de América del Norte concentró 47% de las pérdidas totales por desastres naturales, así como 82% de las pérdidas aseguradas, mientras que en Europa, Asia y el Pacífico hubo una menor cantidad.

No obstante, el evento que más pérdidas provocó fue el ciclón Amphan que afectó a Bangladesh, India, y que dejó pérdidas por 11,500 millones de dólares, de las cuales Munich Re indicó que sólo una pequeña parte estaba asegurada, sin dar porcentaje o monto de esta.

“Amphan fue uno de los ciclones más caros del norte del Océano Índico. La pérdida asegurada aún no se ha determinado, pero es probable que represente una proporción relativamente pequeña de las pérdidas totales”.

Resiliencia y cambio climático

Al interior del reporte, la reaseguradora aseveró la importancia de fortalecer la resiliencia y el impacto que tiene el cambio climático en los eventos de este tipo e implementar acciones para enfrentarlo.

“Las estadísticas de desastres naturales para la primera mitad del 2020 apuntan a dos cosas en particular: una, las tormentas eléctricas severas en América del Norte dominan las cifras de pérdidas, lo que demuestra la necesidad de fortalecer la construcción de resiliencia para mitigar las pérdidas. Y dos, es probable que el cambio climático juegue un papel en el aumento del riesgo de tormentas eléctricas a largo plazo. El mundo finalmente debe tomar medidas enérgicas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a fin de evitar pérdidas y asegurarse de que no nos tomen desprevenidos las consecuencias del cambio climático, como lo hicimos con la actual pandemia de coronavirus".

Para la segunda mitad del año, la reaseguradora prevé que la temporada de huracanes se encuentre por encima del promedio de los últimos años, es decir, que sucedan más o con mayor intensidad y, en consecuencia, provoquen más daños a su paso.

“Aquí sólo hablamos de cambios en las probabilidades con respecto a los impactos potenciales de huracanes, pero siempre existe la posibilidad de un incendio forestal benigno (...) las condiciones de fondo indican el potencial de una temporada de incendios forestales más activa en California y una mayor actividad de huracanes en el Atlántico, por lo que es más importante que nunca estar bien preparado para proteger a las poblaciones vulnerables, especialmente dada la actual situación de pandemia”.

ana.martinez@eleconomista.mx