El sector asegurador afronta varios desafíos para poder responder de una manera eficaz cuando aparece algún tipo de fraude, por lo cual es importante que las aseguradoras empiecen a actuar y fomenten una cultura antifraude.

De acuerdo con un reporte de FRISS, compañía dedicada a la detección del fraude y mitigación de riesgos de las aseguradoras de propiedad y accidentes, sólo 44% de las compañías de seguros cuenta con un presupuesto específico para combatir los fraudes.

“Los principales desafíos para responder eficazmente contra el fraude están relacionados con los datos. Según este estudio, la protección y la privacidad, el acceso a datos externos y la calidad de los datos internos requieren una atención especial en la lucha contra el fraude”, acotó FRISS.

Por lo anterior, aseveró que una cultura antifraude es clave para que las aseguradoras puedan superar estos desafíos. Para ello, ésta debe ser promovida desde los altos mandos de las empresas, así como alinear los indicadores de rendimiento.

“Los ajustadores de siniestros suelen medirse según la rapidez de la tramitación de siniestros y la satisfacción del cliente. Si también tiene el indicador clave de rendimiento (KPI, por su sigla en inglés) para descubrir el fraude, cómo lo haga implica que debe hacer preguntas adicionales durante el proceso con el cliente. Ello se contradice con otros KPI. Si los alinea, puede lograr mucho”, añadió.

Agregó que las formaciones en materia antifraude que se imparten a los empleados de las aseguradoras son una práctica poco habitual, por lo que el estudio alerta que cuanto menor sea el compromiso en la lucha contra el fraude, más vulnerables serán las aseguradoras para que los defraudadores potenciales formen parte de la cartera.

“Para poder luchar eficazmente contra el fraude, una compañía necesita el apoyo y el compromiso de toda la organización, desde los directivos hasta el servicio de atención al cliente. Si nos fijamos en el nivel de concientización sobre el fraude de una compañía, ese nivel suele ser más alto en el departamento de siniestros. La segunda posición suele estar ocupada por el departamento de suscripciones, mientras que el resto de departamentos van muy por detrás”, explicó el estudio.

NO ES PRIORIDAD

El estudio de FRISS destacó que la lucha contra el fraude, al ser una operación manual en muchas compañías, puede resultar un proceso que requiere mucho tiempo e induce a errores, mientras que aquellas compañías que cuentan con una solución automatizada suelen ser más eficaces a la hora de detectar estos siniestros.

No obstante, alerta que la lucha contra el fraude no es una prioridad en cuestión de tecnología para el sector asegurador, ya que si bien existen proyectos para combatirlo, hay otros que terminan teniendo una mayor prioridad.

“Los temas más habituales en los proyectos tecnológicos son la digitalización y la sustitución de los sistemas básicos de seguro. El mercado parece tener una respuesta para conseguir detectar los fraudes en poco tiempo (...) Muchas compañías de seguros utilizan sistemas internos anticuados o siguen dependiendo de procesos manuales, como el conocimiento sobre los usuarios y las normas empresariales para la detección de fraude en hojas de cálculo”, indicó.

“Es bien sabido que los pagos de los siniestros fraudulentos tienen un efecto negativo en el ratio de siniestralidad de las entidades aseguradoras y en las primas de seguros que se calculan para los clientes. A medida que cada vez más aseguradoras admitan que el fraude debería prevenirse, quienes no se esfuercen lo suficiente por dar prioridad a la lucha contra el fraude perderán el tren”, agregó FRISS.

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