Argentina comenzó hoy una semana marcada por la incertidumbre sobre la reacción que tendrá el mercado cambiario a las medidas tomadas por el gobierno para enfrentar la brusca devaluación registrada la semana pasada.

El país sudamericano padeció su “jueves negro” en una rueda cambiaria que consolidó la tendencia alcista que la divisa estadunidense venía sosteniendo en las últimas semanas.

Así, en una sola jornada el dólar aumentó de 21 a 23 pesos, y aunque en algún momento llegó a rozar casi los 24 pesos, el viernes cerró por debajo a 22 pesos en promedio.

Para contener el alza, el estatal Banco Central ya vendió 6,000 millones de dólares de las reservas y  subió la tasa de interés referencia a un récord del 40 por ciento.

Además, los bancos tienen la orden de vender este lunes entre 1,500 y 2,000 millones de dólares para evitar otra corrida bancaria ante la demanda de la moneda estadunidense.

Mientras los supermercados ya comenzaron a re-etiquetar precios y se espera un “gasolinazo”, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, insistió en que el gobierno mantiene la meta del 15% de inflación para este año.

Consultoras privadas, sin embargo, ya advirtieron que la inflación será de por lo menos el 25%, lo que impactará en las expectativas de crecimiento que el gobierno preveía a un 2.5% y que ahora puede ser menor al 2.0 por ciento.

En el corto plazo, la devaluación, la inflación y los incrementos de más de 1,000 en las tarifas de servicios públicos en solo dos años, es insostenible la reducción de la pobreza que el gobierno había anunciado en abril.

A la espera de la reacción de los mercados, el presidente Mauricio Macri decidió dar muestras de fortaleza política en una reunión con gobernadores oficialistas y dirigentes políticos aliados.

Anoche, además, el gobierno comenzó a emitir una campaña de 30 spots para asegurarle a la población que lo peor está pasando y que hay obras en marcha.

A pesar de que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y Finanzas, Luis Caputo, hicieron un llamado a la tranquilidad de la población, sucedió todo lo contrario.

Por ahora, lo predominante es un clima de tensión social e incertidumbre económica producto del largo historial de las graves y recurrentes crisis económicas padecidas por los argentinos en su historia reciente.