Para el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus sigla en inglés), los programas de aplazamiento de pago de créditos bancarios que se han instrumentado en diferentes jurisdicciones (incluido México) como una medida de apoyo ante los efectos de la pandemia del Covid-19, son indispensables para los consumidores y las empresas afectadas, pero también podrían aumentar los riesgos futuros para el sistema bancario.

En este sentido, el organismo considera que el diseño de estos programas, es crítico para equilibrar las necesidades a corto plazo de los beneficiarios, con consideraciones de estabilidad financiera a largo plazo.

“En particular, las implicaciones de estabilidad financiera de los programas de diferimiento de pagos, serán impulsadas por el grado en que los prestatarios podrán y estarán dispuestos a pagar sus obligaciones de deuda una vez que expiren los aplazamientos de pago, particularmente en ausencia de una garantía pública”.

En un documento, el BIS subraya que los pagos diferidos no se perdonan y deben saldarse en el futuro, lo que aumenta los riesgos potenciales para el sistema bancario.

Destaca que si bien algunas características de los programas de aplazamiento de pago están diseñados para proporcionar alivio inmediato a los afectados, también pueden aumentar los riesgos de estabilidad financiera a más largo plazo.

Como ejemplo, menciona que una moratoria legislativa con criterios de elegibilidad flexibles, puede brindar un alivio máximo a corto plazo al tiempo que aumenta la exposición de los bancos al riesgo de crédito.

Por otro lado agrega que cuando las garantías públicas se usan en combinación con aplazamientos de pago legalmente obligatorios, la discreción reducida de los bancos para seleccionar prestatarios elegibles se ve al menos parcialmente compensada por la garantía del gobierno.

“Finalmente, la duración del periodo de gracia puede ser un factor de riesgo relevante, particularmente si se suspenden los pagos de capital e intereses. En esta situación, los saldos de los préstamos crecerán con el tiempo”.

Diferentes escenarios

El BIS plantea tres grupos de acreditados ante esta coyuntura: los que sus préstamos estaban funcionando según lo acordado antes de la pandemia y aún no se han visto significativamente afectados; los que desde entonces ya venían luchando para cumplir con sus obligaciones financieras y ahora se les dificultará más; y los que pudieron haber estado pagando según lo acordado, pero que ahora se han visto afectados por la crisis. Para los prestatarios que se consideran solventes pero temporalmente sin liquidez, las medidas de aplazamiento de pago pueden ser efectivas.

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