La emergencia sanitaria y su impacto económico ha puesto a prueba la resiliencia de instituciones financieras de América Latina y el Caribe, entre ellas las de México, y hasta el momento han demostrado un buen comportamiento; sin embargo, ante lo poco claro de las condiciones futuras, el ambiente de incertidumbre persistirá con impacto en el sistema financiero, de acuerdo con Marcelo Paz y Terrence Gallagher, ambos especialistas del sistema financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En un análisis sobre la situación de las instituciones financieras de la región, se detalla que, ante la incertidumbre de los mercados y el freno —nuevamente— de algunas economías, es posible que las reservas de capital, provisiones y liquidez de las instituciones tengan un mayor deterioro, lo que puede aumentar la posibilidad de una crisis de crédito.

“Esta situación empeora por el alto nivel de endeudamiento del sector privado (hogares y empresas no financieras)”, detalla el análisis y añade que entre el 2008 y el 2018, la deuda de las organizaciones no financieras de la región aumentó de 29 a 36% del Producto Interno Bruto, mientras que el endeudamiento de los hogares creció de 19 a 25% en el mismo periodo.

Aspectos positivos

El análisis detalla que, dentro de los aspectos positivos del sector financiero de la región, es que, a partir de la crisis del 2008, las instituciones financieras tuvieron un buen comportamiento en beneficio de la recuperación de América Latina y el Caribe (ALC)

“Más de una década después, por lo general (las instituciones financieras) son más resilientes que antes y han experimentado una expansión considerable: el crédito interno al sector privado en las principales economías de ALC aumentó entre el 2008 y el 2019 en más de 1,000 millones de dólares, hasta alcanzar los 2,700 millones de dólares”, apunta el análisis.

Asimismo, el reporte destaca que las instituciones financieras han tenido una mejora sustancial en la aplicación de tecnologías para medir los riesgos del crédito, la gestión de liquidez y su solvencia.

“La mayoría de los países avanzaron en la adopción de las recomendaciones de Basilea y reforzaron la reglamentación, la supervisión y el cumplimiento. Todos los sistemas financieros de la región muestran coeficientes de solvencia aceptables”, resalta el análisis.

De acuerdo con los indicadores del análisis, los niveles de capitalización de las instituciones financieras de la región son más altos que el promedio que se presentaba en el 2008 e incluso, en algunos casos.

Otro de los aspectos que destaca el reporte, es la calidad de los activos de las instituciones de la región, calificándola de buena respecto a los promedios mundiales en el 2019. “La mayoría de los países de la región mostraron niveles manejables de cartera en mora, de 5% o menos”.

Respecto a la liquidez, se menciona que las instituciones en promedio cuentan con una liquidez adecuada, con posiciones en activos líquidos, que pueden convertirse rápidamente en situaciones de crédito.

“En consecuencia, los indicadores de solidez financiera de ALC pusieron de relieve un buen nivel de resiliencia de la industria financiera al inicio de la pandemia. Sin embargo, es difícil predecir la duración y la gravedad de la crisis, así como su efecto global sobre el sector financiero”.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx