Ana Patricia Botín, accionista y principal dueña del Banco Santander, sorprendió este lunes al sector financiero mexicano con dos anuncios. El primero está relacionado con la extinción de cobros por el envío de remesas de Estados Unidos a México desde hoy mismo y el siguiente con una disponibilidad de esa institución para financiar con hasta 100,000 millones de pesos al gobierno de Andrés Manuel López Obrador en obras de infraestructura. Son 5,130 millones de dólares con los que el Santander refrenda la confianza de los bancos en una economía mexicana que prácticamente se paralizó en el tercer trimestre de 2019.

Ana Patricia Botín-Sanz de Sautuola O'Shea —nacida en Cantabria, España, el 4 de octubre de 1960; casada con Guillermo Morenés y con tres hijos— es jefa por unanimidad del Banco Santander desde septiembre del 2014, fecha en que reemplazó a su padre Emilio Botín en el directorio de este centenario banco fundado hace 162 años. El padre le dio su bendición en el 2010, en una reunión de banqueros en Sao Paulo, para dirigir al Bando Santander. Emilio Botín la calificó esa vez como “la persona más idónea” para sucederlo.

Desde entonces esta licenciada en ciencias económicas de la Universidad de Harvard se ha encargado de atajar aquellos comentarios que dejan entrever un acto de nepotismo en la cúpula del Santander. Tras aquel 5 de noviembre de 2010 en que su padre la respaldó, ella abandonó la jefatura del Banesto y tomó el mando de la filial británica del banco, la segunda operación más rentable de todo el grupo para sustituir allí a Antonio Horta-Osório, que se contrató con Lloyds.

Comenzó así una ajetreada década en la primera línea del Banco Santander, que en el Reino Unido empezó con la transformación de los bancos Abbey National, Alliance & Leicester y Bradford & Bingley con Santander UK hacia una nueva unidad con casi 26,000 empleados, 1,000 sucursales y una cartera de 14 millones de cuentahabientes.

Los méritos de esta fusión provocaron que el gobierno de David Cameron convirtiera a Ana Botín en julio de 2015 en asesora del primer ministro; la primera ejecutiva de una entidad financiera no británica que hizo parte del Business Advisory Group, un grupo de ejecutivos de élite que mueve la economía de Gran Bretaña. Botín ocupó el asiento promoviendo también la City de Londres hasta que Theresa May disolvió ese consejo asesor, catorce meses después.

Reino Unido se ha convertido desde entonces en una segunda casa para la líder del Banco Santander. Y la buena relación con los británicos es reciproca, pues la reina Isabel II la reconoció como dama comandante de la Orden del Imperio Británico por su desempeño en el sector financiero a través del Santander, uno de los bancos más grandes de la zona euro y con presencia en quince mercados de América y Europa. El valor de los activos que su banco maneja equivalen a la producción anual de Argentina, Chile, Colombia y Perú.

El nombramiento de la reina era lo que le faltaba ser a Botín: en febrero de 1984 ya había logrado ser consejera de su propio banco y entre 1981 y 1988 trabajó en el legendario JP Morgan, entre Madrid y Nueva York. En julio de 2013, la refresquera Coca-Cola la invitó a ser parte de su consejo de administración. La BBC la llegó a considerar la tercera mujer más poderosa del Reino Unido. Y pasó también por la presidencia del Banco Río de Argentina, en 1997. Es la banquera más reconocida del mundo.

Ya en su hogar, en España, Ana Patricia Botín consiguió años más tarde, en octubre de 2018, que Banco Santander duplicara su valor en Bolsa ante el BBVA, su competidor histórico, de acuerdo con el diario El País: el Santander valía en ese mes 69,910 millones de euros, contra 34,773 millones de euros del BBVA, que tiene en México a su mercado más valioso de las Américas.

El Banco Santander es un banco rico, pero su presidenta gana once millones de euros al año y es la persona numero 91 más rica de España, de acuerdo con la revista Forbes. El primer lugar lo ocupa el dueño de Inditex, Amancio Ortega.

Emilio Botín detestaba que su hija pensara sólo en prestar dinero como banquera; lo que llamaba hacer dinero barato y dinero fácil. Aquél se decantaba por la innovación financiera y por eso uno de los retos que mantiene la presidenta ejecutiva del Banco Santander es dirigir dinero a proyectos que detonen economías y beneficios a la población. Una vez lo intentó en Asia, con la creación sin éxito de un banco de inversión, que la devolvió a la banca comercial para seguir aprendiendo. En fechas últimas ha pensado en cómo recuperar la confianza de los consumidores en los bancos y en una reforma del capitalismo. 

Ahora, su banco es considerado uno de los mejores del mundo en el negocio de las inversiones y busca en México este tipo de oportunidades que Ana Patricia Botín reconoce y sabe pelear, como batalló por hacerse por un sitio en la City de Londres siendo extranjera y hablando otra lengua.

“Yo creo que hay muy pocos, probablemente ningún país en el mundo en este momento, con el atractivo que tiene México, y los proyectos de infraestructura son un dinamizador de la economía local. Por lo tanto nos parece que es algo muy importante y queremos estar aquí y apoyarlo”, dijo Ana Botín a López Obrador.