El ahorro que se tiene en los diferentes fondos de pensiones como las administradoras de fondos para el retiro (afores), debe ser el último recurso al que el trabajador deber recurrir para enfrentar la crisis económica que se genere por la pandemia del Covid-19, indicó Pablo Antolín, economista principal de la Unidad de Pensiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). “Acceder a los ahorros para la jubilación tiene que ser el último recurso y debe basarse en circunstancias excepcionales y personales. Si se accede a este ahorro se podrían materializar las pérdidas generadas por la volatilidad en los mercados”, expuso al participar en una videoconferencia sobre Pensiones en tiempos del Covid-19, organizado por la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP).

Comentó que, en diversos países se han tomado medidas que, si bien en el corto plazo pueden significar un alivio para las personas o las empresas, para el largo plazo pueden representar un potencial problema en la pensión que reciba el trabajador al concluir su vida laboral.

Por ejemplo, posponer las contribuciones al ahorro para el retiro podría tener un efecto significativo. “Si se deja de contribuir por un año y si después se vuelve a contribuir sin aumentar la aportación, ello tendrá un impacto entre 2 y 3 puntos porcentuales en la tasa de remplazo (porcentaje que recibirá de pensión el trabajador, respecto de su último salario)”. La situación empeora cuando se permiten los retiros parciales; en el caso de México, los trabajadores pueden hacer retiros parciales por desempleo una vez cada cinco años o bien pueden hacer un retiro de su afore por matrimonio.

“El impacto podría ser entre 2 y 9% en la pensión. Los más afectados serían los trabajadores que están cercanos a su jubilación, ya que tienen un ahorro acumulado mayor y por tanto pueden sacar más y absorberían más las pérdidas que se están generando en los fondos”, agregó el experto de la OCDE.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), en marzo de este año, las afores registraron una salida de 1,021.4 millones de pesos por retiros parciales de desempleo, lo que significó un crecimiento de 11.8% en términos reales y respecto al mismo mes del 2019.

Antolín mencionó que este tipo de retiros tienen efectos negativos sobre el ahorro pensionario del trabajador. Es decir, si un trabajador decide sacar dinero de su afore o cambiarse de administradora en estos momentos donde todavía hay mucha volatilidad, su dinero absorberá gran parte de las minusvalías que están registrando las afores.

Recordó que los fondos de capitalización individual siempre terminan por recuperar las pérdidas de valor que se hayan generado por las turbulencias en los mercados: “En la crisis del 2008-2009, hubo una gran reducción en el valor de los activos, pero a partir del 2010 se habían superado los niveles anteriores a la crisis, es decir, se recuperaron y aumentaron su valor”.

¿Qué se puede hacer?

Antolín consideró que uno de los mayores riesgos que enfrentan los sistemas de capitalización como las afores es que las aportaciones que se reciban, tanto del trabajador como del patrón se vean reducidas ante la crisis económica que está generando el Covid-19.

“Como resultado del Covid-19 y la crisis en la que estamos inmersos hay una menor capacidad para contribuir a los planes de pensiones. Por parte de los trabajadores se pueden ver reducidos sus ingresos o bien, pueden perder sus puestos de trabajo; mientras que las empresas están viviendo una crisis sin precedentes, que puede afectar su liquidez”.

Ante dicho panorama, comentó que se pueden establecer medidas como las que han hecho diversos países de la OCDE para no afectar el ahorro pensionario del trabajador. “Por ejemplo, en Nueva Zelanda se estableció que el Estado manda una cantidad fija al empleador y juntos pagan, tanto salarios como las contribuciones a los fondos de pensiones”.

También, en Islandia, el Estado está dando un salario techado y se encarga de hacer las contribuciones al ahorro para el retiro; mientras que, en el Reino Unido se estableció dar sólo un porcentaje del salario y el Estado se encarga de las contribuciones con subsidio y en Suiza se han usado las reservas que tienen de las contribuciones de los empleadores, destacó el representante de la OCDE.

A su parecer, ante el contexto mundial, la OCDE recomienda mantener el rumbo del sistema de capitalización individual, es decir, que siga ahorrando para el retiro con una visión de largo plazo y que no se pospongan más las contribuciones , así como permitir flexibilidad regulatoria en los planes de recuperación de los sistemas de pensiones.

Medidas que han tomado otros países

  1. Limitar la materialización de las pérdidas de inversión (Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, México, Nueva Zelanda).
  2. Asegurar la solvencia de los planes de pensiones y de los gestores (25 países de la OCDE).
  3. Subsidios a las contribuciones (Islandia, Holanda, Nueva Zelanda, Suiza, Reino Unido).
  4. Protección de los fraudes, engaños y ataques cibernéticos (Australia, Austria, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Eslovenia, Suecia, Reino Unido).
  5. Provisión de alivio económico en el corto plazo, pero con grandes costos potenciales en el largo plazo como suspender pago de contribuciones o retiros del ahorro en cualquier momento (Australia, Bélgica, Dinamarca, España, EU, Estonia, Finlandia, Francia, Perú, Islandia).

¿Qué mensajes da la OCDE para enfrentar la crisis?

  • Mantener el rumbo: ahorrar para la jubilación es a largo plazo, mantener las inversiones y no vender para evitar materializar pérdidas.
  • Continuar contribuyendo a los planes de jubilación.
  • Permitir flexibilidad regulatoria en los planes de pensiones.
  • Las reglas de solvencia y cobertura de pasivos deben ser contracíclicas. Se debe introducir flexibilidad para que los fondos de pensiones actúen como estabilizadores de mercado.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx