El gerente general del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés), Agustín Carstens Carstens pidió una coordinación entre reguladores de todo el mundo y un “entendimiento común” entre ellos para lograr un consenso sobre las stablecoins, que son monedas virtuales asociadas al valor de una moneda fiduciaria o bienes materiales con la finalidad de aminorar la volatilidad en su valor.

Este lunes, funcionarios de diversas partes del mundo se reunieron en Basilea para discutir cuestiones de política y regulación planteadas por el surgimiento de las stablecoins, respaldadas por instituciones financieras y grandes empresas de tecnología, como puede ser la moneda virtual libra, proyecto que encabeza Facebook junto con grandes tecnológicas a nivel mundial.

En el evento, Carstens Carstens indicó que se requieren evaluar todos los aspectos de las stablecoins, con el fin de que los reguladores en todo el mundo comprendan todos sus detalles.

“Una parte clave de la evaluación de estas nuevas iniciativas (las stablecoins) es comprender los detalles…cuando tales iniciativas cruzan las fronteras nacionales es importante que los reguladores se coordinen y lleguen a un entendimiento común”, detalló Carstens Carstens en el evento organizado por el BIS y que tuvo la participación de la Asociación Libra y JP Morgan.

En el evento también participó Benoît Cœuré, quien preside un grupo de trabajo del G-7 sobre los stablecoins y quien comentó que el surgimiento de estas monedas representa riesgos graves, por lo que el “listón de su aprobación regulatoria será alto”.

“Como nueva tecnología, las monedas estables no han sido probadas en gran medida, especialmente en la escala requerida para ejecutar un sistema de pago global", dijo Cœuré.

 

Cabe señalar que la intención de la Asociación Libra, que encabeza la creación de la criptomoneda libra, es tener una moneda virtual que sirva como método de pago “sin fricción” y estaría respaldada por una reserva de activos reales.

“Por cada libra que se crearía, se mantendrán depósitos bancarios y títulos gubernamentales de corto plazo en la Reserva de Libra, y esto generará confianza en su valor intrínseco”, se puede leer en el white paper de dicha criptomoneda.

Aunque el mismo Cœuré ha señalado los beneficios de las stablecoins, como por ejemplo proporcionar pagos de remesas de forma más barata y rápida, también han resaltado los riesgos que éstas conllevan, por ejemplo, de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, la protección de los consumidores y su información, de seguridad cibernética, así como de competencia desleal y cumplimiento fiscal.

“Dado que las grandes empresas tecnológicas o financieras podrían aprovechar las vastas bases de clientes existentes para lograr rápidamente una huella global, es imperativo que las autoridades estén atentas al evaluar los riesgos e implicaciones para el sistema financiero global”, explicó Cœuré hace algunos meses.

Se espera que en octubre próximo, el grupo de trabajo que encabeza Cœuré presente un informe detallado sobre las stablecoins y se detalle el camino regulatorio para estas criptomonedas.