El reclamo constante de la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE) ha sido el poco fondeo que recibe por parte de la banca de desarrollo para poder canalizar más crédito hacia la población. Los nombramientos que se han hecho para este sector por parte del nuevo gobierno y las primeras acciones que se han anunciado en la materia generan la confianza de que tal situación sea revertida en los próximos años.

Roberto Ureña Rangel, presidente saliente del organismo que aglutina a las sofoles y sofomes más grandes del país, explica que de todo el fondeo que reciben actualmente, sólo 15% proviene de la banca de desarrollo, toda vez que el principal financiamiento lo obtienen del mercado de deuda, después de la banca internacional y comercial, cuando -dice- la situación tendría que ser a la inversa.

El fondeo de los intermediarios no bancarios debiera ser, preponderantemente, la banca de desarrollo. Esa composición que tenemos hoy, tendría que ser totalmente a la inversa y por mucho, ser el principal fondeador. De hecho, es lo que venimos cuestionando: no ha habido los fondos suficientes para canalizar recursos a través de los intermediarios financieros no bancarios , enfatiza.

En este sentido, confía en que en los próximos años haya un crecimiento importante del financiamiento. Acordémonos de que los afiliados a la AMFE tenemos poco más de 1,600 sucursales distribuidas en el país. Son ventanillas que están disponibles para empezar a canalizar crédito, una vez que (la autoridades) definan los programas prioritarios que tengan como eje central en la política de la nueva administración , dice.

Ureña Rangel destaca que, al parecer, los primeros pasos que se han dado en el rubro de banca de desarrollo apuntan en ese sentido. Entonces, estamos muy optimistas porque tendrá un impulso a la parte de financiamiento -insisto- directo de la banca de desarrollo, más las operaciones que puedan fondear intermediarios financieros no bancarios .