Un informe de la Comisión Investigadora de la Crisis Financiera de Estados Unidos reveló que funcionarios, políticos y banqueros son los culpables del colapso económico experimentado en 2008 y además pudo haberse evitado. El informe, revelado en el 2011, destacó la toma excesiva de riesgos por parte de los bancos y la negligencia los reguladores financieros.

Esta gran crisis del 2008 que azotó a Estados Unidos, llamada por Ben Bernanke, ex presidente de la Reserva Federal, como la peor crisis financiera en la historia mundial, superando incluso a la Gran Depresión de 1929, tuvo sus orígenes el 15 de septiembre del 2008 cuando el banco de inversión Lehman Brothers se declaró en bancarrota, desatando un colapso de la economía de Estados Unidos que terminó por arrastrar a otras economías del mundo.

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Para marzo del 2009, poco menos de dos meses después de que el ex presidente Barack Obama asumiera el puesto, la economía se contrajo y miles de personas perdieron su empleo, lo que hizo que la tasa de desempleo llegara a unos escalofriantes 8.5%, lo que implicó que en los siguientes doce meses el número de desempleados aumentara en casi 5.3 millones.

La crisis económica impactó negativamente en las desigualdades sociales amplificándolas, lo que sin duda generó un sentimiento de disociación entre el desarrollo internacional y el sector financiero. Esta separación, incluso fue señalada durante el 2016 como una de las posibles causas por las que sociedades como la estadounidense y la británica votaran a favor de medidas drásticas que dieran un giro de 360° a las decisiones políticas que habían prevalecido hasta entonces, dando como consecuencias directas mensajes claros a las clases políticas ya establecidas y resultando en eventos como la elección de Donald Trump y el voto a favor de la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea.

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El problema es que no se puede prescindir de los sectores financieros del mundo pero alrededor del mundo persisten serias dudas sobre el mecanismo mediante el cual el desarrollo financiero influye sobre el crecimiento de una economía. Los sistemas financieros en cada país desempeñan el rol de reducir las ineficiencias derivadas de la existencia de costos de información y costos de transacción entre los agentes económicos y, por tanto, se convierten en un elemento clave de la economía.

Según Gloria Grandolini, Directora de Finanzas y Prácticas de Mercados Globales en el Banco Mundial, el mundo está necesitado de un sector financiero estable, inclusivo y resiliente .

En su artículo para el Banco Mundial, Grandolini enlista 4 tendencias que debe seguir el sector financiero a nivel mundial para que tengan un impacto real en la manera en que enfocamos la labor de desarrollo internacional.

1. Adaptar al sector financiero a las necesidades ecológicas

Según Gloria Grandolini este es un intento para que el sector ayude a la transición hacia una economía con capacidad de adaptación al clima y de la lucha contra el cambio climático. Este tema está consiguiendo atención en diferentes ámbitos: desde el Grupo de los Veinte (G20), hasta el Consejo de Estabilidad Financiera. El reto que se le presenta a la comunidad internacional es entender cuán resiliente puede llegar a ser el sector financiero frente a los riesgos derivados del cambio climático, y cuán eficiente es en la asignación de recursos financieros. Por lo pronto sabemos que, los subsidios actuales a los combustibles fósiles y que la falta de impuestos al carbono representan un obstáculo para que los recursos financieros dejen de ser no ecológicos.

2. El sector financiero y la crisis migratoria

Se estima que 65 millones de personas han sido desplazadas por la fuerza a nivel mundial. La migración, el reasentamiento o el desplazamiento, afectan el lugar y la manera en que se puede canalizar la ayuda para quienes la necesitan. Más importante aún es el hecho que los desplazados una vez que se han instalado en un sitio y necesitarán establecer nuevas relaciones financieras para ser autosuficientes y prosperar. Estas relaciones financieras pueden ser transacciones simples, como recibir ayuda mediante tarjetas de pago o enviar remesas, según Gloria Grandolini.

3.Relaciones con los sectores más pequeños

Según Gloria Grandolini, a medida que la industria bancaria mundial endurece las normas para evitar otros problemas, los bancos dejan de realizar operaciones bancarias por corresponsales y eliminando líneas de negocios comercialmente no sostenibles. Este fenómeno puede tener un impacto enorme en algunas regiones, tanto en las pequeñas y medianas empresas (pymes) como en los operadores de transferencias de dinero que en su gran mayoría ofrecen servicios de envío y recibo de remesas.

4. El sector y su forma de afrontar los riegos informáticos

Actualmente existe un riesgo real para los mercados financieros nacionales e internacionales, en materia de ataques cibernéticos. La atención en la seguridad cibernética ha aumentado junto con la propagación de internet y las tecnologías de la información. Las tecnofinanzas, además de transformar la industria financiera, al ampliar el acceso a los servicios financieros para las personas y las pymes que estaban excluidas del sistema financiero formal, plantean muchas preguntas e inquietudes relacionadas con la ciberseguridad. Los mismos adelantos tecnológicos que impulsan al sector tecnofinanciero también enfrentan el riesgo de ser víctimas de ataques de la ciberdelincuencia. Sin embargo, es necesario desarrollar un marco regulatorio apropiado en conjunto con mejores prácticas de la industria, según Gloria Grandolini.

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