Actualmente los tesoreros tienen el desafío de entender los grandes cambios tecnológicos y saber qué es lo que adoptarán en sus procesos: smart contacts, blockchain, inteligencia artificial, fintech, o big data; su tarea consiste en utilizar estos instrumentos para incorporarlos en su ADN e ir de la mano con la transformación tecnológica.

Los profesionales de la tesorería comienzan a interactuar directamente con las fintech; sin embargo, persisten los obstáculos para una amplia adopción corporativa, entre ellos incertidumbre regulatoria, escalabilidad e integración de nuevas tecnologías a sistemas heredados, problemas de seguridad y falta de confianza. 

Por lo anterior, tal vez la tecnología más transformadora y con el potencial de cambiar la forma de pensar de los tesoreros en temas como cuentas bancarias, comercio internacional y la necesidad de eliminar las reconciliaciones, que es uno de los mayores problemas que se reportan, es blockchain, pero esta tecnología, no obstante su potencial, se espera que sea usada ampliamente hasta dentro de tres o cinco años.

Otras tecnologías, como herramientas especializadas de Inteligencia Artificial, ya están aportando valor a los tesoreros corporativos, principalmente en lo concerniente a un pronóstico más rápido de flujo de efectivo, administración de la exposición a la moneda extranjera y prevención del fraude. Esto se debe a que la Inteligencia Artificial (incluido machine learning) más allá de ordenar una lista de números o buscar una solución que arroje un solo resultado, es un proceso que cambia constantemente y no requiere la intervención de un ser humano para encontrar soluciones en función de la actualización de datos. En ese sentido machine learning implica una mejora al manejo de recursos con los que se cuenta en las empresas.

Es importante visualizar que el efecto que se tendría de implementar en una empresa machine learning, bajo un alcance que incluya única y exclusivamente sus propios procesos, resultaría en una eliminación natural de procesos en exceso, disminuyendo la cantidad de productos lentos, optimizando el objetivo de inventario y los acuerdos de nivel de servicio para clientes; mientras que, si se optimiza también a los contribuyentes del inventario, se mejoraría la planeación de operación y mantenimiento, se reduciría la variabilidad de la cadena de suministro, el tiempo de entrega y se podría contar con un inventario virtual actualizado en tiempo real. Esta estrategia conlleva un efecto de ahorro de mayor impacto, por lo cual debería ser el alcance de la iniciativa.

Con base en lo anterior, la máxima optimización y beneficio económico se logra cuando se incluyen dentro de la ecuación no sólo a la empresa que desea implementar la Inteligencia Artificial y machine learning, sino también se incluye a las empresas que participan en la cadena de suministro, así como a los clientes.

Tecnología vs. seguridad cibernética

Debemos tener en cuenta que con la misma velocidad con la que se crean nuevas tecnologías para los diferentes procesos y actividades de la tesorería, también se desarrollan prácticas y estrategias con miras a realizar actividades fraudulentas. Estudios de consultoras como PwC, EY y KPMG estiman que en el sector empresarial 80% de las actividades categorizadas como fraude o robo tuvieron un vínculo con el área de tesorería.

Asimismo, datos estadísticos de estudios de PwC y McKinsey & Company revelan que las empresas tardan aproximadamente 10 meses en detectar un tema de fraude. Esta situación es preocupante ya que el crimen cibernético ha ganado terreno y crece a doble dígito (+50%), siendo hoy uno de los primeros retos a nivel global, según el Foro Económico Mundial.

Siempre pensamos que un ciberataque debe de ser tema de preocupación solamente para los bancos y el sistema financiero; sin embargo, hoy en día es más que palpable el hecho de que la ciberseguridad también afecta a las empresas y personas físicas. Las actividades donde se encuentran los más altos volúmenes de fraude son:

  • Pagos a terceros.
  • Registros de cobranza.
  • Emisión de cheques.
  • Manejo de caja.

¿Qué debemos hacer?

El crecimiento acelerado de la tecnología, aunado al incremento de operaciones que los corporativos están teniendo, origina que nuestra tesorería se encuentre más expuesta a muchos riesgos. Por lo tanto, la responsabilidad de los tesoreros es establecer controles que permitan mitigar los riesgos operativos y hacer más eficientes sus procesos, apoyándose en tecnología, sin dejar de tomar en cuenta los riesgos que esta última conlleva.

Por lo tanto, para garantizar la ciberseguridad interna y externa, las organizaciones deben adoptar un proceso de alta eficiencia y políticas alineadas a la estrategia de los accionistas y al gobierno corporativo de la entidad, además de fomentar una cultura y conciencia colectiva que permita identificar las actividades vulnerables que potencialmente dan oportunidad a los cibercriminales.

Si bien el uso de la tecnología en el área de tesorería es una necesidad que no se puede postergar, la prevención de riesgos por la adopción de la tecnología es una tarea que no se puede desechar.

* José Luis Arrieta Aguilar es Director en Value Asesores | Soluciones en Financiamiento y Tesorería