El cierre generalizado de actividades económicas y comerciales debido a la pandemia en abril y mayo de 2020 y desde el 19 de diciembre (más de siete semanas), ha repercutido en una aterradora cifra de negocios que han tenido que cerrar. En la segunda Encuesta sobre el Impacto Económico Generado por Covid-19 en las Empresas, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló con cifras a octubre, que de 4.9 millones de micro, pequeñas y medianas empresas censadas antes de la pandemia, sobrevivieron 3.9 millones. El millón de negocios que quebraron, empleaban cerca de 3 millones de personas. Esta realidad es estremecedora.

El INEGI clasifica a una microempresa como la que tiene de 1 a 10 trabajadores, la pequeña de 11 a 100 y la mediana de 101 a 250. La afectación de la crisis y la respuesta respectiva diferirán por tamaño de establecimiento. Aquí sólo consideraré a las micro y pequeñas. Se pueden adelantar algunas hipótesis sobre su comportamiento ante la crisis.

Dos académicos de la Universidad de California-Berkeley realizaron un estudio sobre la capacidad de sobrevivencia de pequeñas empresas en la ciudad de Oakland (Bartlett y Morse, NBER WP-27629), utilizando los datos de una amplia encuesta para esa ciudad. Los autores establecen que la sobrevivencia es función de: 1. La resistencia a menores ingresos, 2. Flexibilidad de los costos laborales, y 3. Habilidad para reestructurar costos. Pensemos estos factores para México.

Si consideramos a las micro (piénsese en una taquería, papelería o taller) es muy probable que con dificultad puedan aguantar menores ingresos, pues tienen reservas líquidas casi nulas. Pero por otro lado, tienen inventarios reducidos, con lo que ese costo puede ser menor. Seguramente enfrentan una flexibilidad laboral, pues en muchos casos son negocios familiares que emplean parientes o amigos, lo que facilita el exhorto a la solidaridad. Finalmente, la reestructuración de costos puede implicar reducciones u otro tipo de arreglos temporales en la renta del local.

En las medianas (típicamente un restaurante), las sobrevivientes sí han tenido reservas en efectivo y han adaptado sus costos de inventarios, cambiando su composición. No tienen mucha flexibilidad laboral por lo que han tenido que despedir o reconvertir personal. Muchas sí han podido reestructurar costos, como la renta de los locales o cerrar sucursales. Asimismo, muchas han podido renegociar deudas. Aun así, hay una mortandad calculada de 65,000 restaurantes en la CDMX.

El impacto sobre el desempleo ha sido mayúsculo. Los afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social cayeron en 647,000 en 2020. Adicionalmente, de la Población Económicamente No Activa, 9.4 millones están dispuestos a buscar trabajo con lo que se deben sumar a la cifra de desempleados. Además, si se agregan los desempleados informales, la recesión ha dejado, quizá, 15 millones de personas sin trabajo. A pesar de todo esto, el gobierno se negó sistemáticamente a brindar apoyos para proteger el empleo, como, por ejemplo, un programa de protección de nóminas. ¿En verdad cree la 4T que podrá darse una recuperación de empleos para superar la recesión más allá del rebote inercial?

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