El índice S&P500 ha mostrado una recuperación vertiginosa, casi inimaginable, regresando a los niveles previos a la pandemia en solo tres meses, a diferencia de la crisis económico-financiera de 2008-2009 cuya recuperación del mercado tomó cerca de cuatro años. Esto ha tenido lugar a pesar de la peor caída en el PIB de los últimos 100 años. Más aún, este índice ha alcanzado nuevos máximos históricos. Una situación similar se puede observar en algunos activos financieros de otros mercados accionarios, mercados de renta fija, inclusive con algunos casos en los mercados de divisas y materias primas.

Esto ha suscitado un fuerte debate en torno a los catalizadores que han motivado este reciente optimismo. ¿Qué puede explicar este desempeño si hay grandes dudas sobre el comportamiento de las curvas de contagio y los riesgos de una segunda ola? ¿Cómo puede suceder esto si se han acrecentado las tensiones entre Estados Unidos (EU) y China más allá del aspecto comercial? ¿El proceso electoral en EU que culmina el 3 de noviembre no ha generado un sentimiento de mayor cautela entre los inversionistas?

Aunque prevalecen las dudas en torno a la pandemia y la capacidad de las economías de transitar hacia una nueva normalidad, los participantes del mercado han tomado de manera positiva los siguientes factores: la fuerte respuesta de política económica sin precedentes –monetaria y fiscal– que podría incrementarse aún más, tal como se observa actualmente con el nuevo paquete de estímulo fiscal que se discute en EU; noticias más promisorias en relación con la búsqueda de la vacuna, especialmente después de que la OMS informara sobre 26 posibles vacunas que actualmente se están probando en el mundo, con seis en una fase muy avanzada; reportes corporativos trimestrales en EU mejor de lo previsto con expectativas más favorables para 2021; y la concepción de que los gobiernos no regresarán a estrategias de contención de movilidad tan estrictas como en el 2T20, a pesar de los riesgos de rebrotes, lo cual sugiere que en términos de actividad económica probablemente lo peor de la crisis ya pasó (no obstante, hay dudas sobre la recuperación que será diferenciada entre países).

Con base a esto, habrá una atención especial sobre algunos eventos que podrían ofrecer mayor claridad sobre el panorama para los mercados en lo que resta del año y en 2021. En EU, en los próximos días se llevará a cabo la tradicional reunión de la Fed en Jackson Hole, donde se podría dar mayor claridad sobre la Revisión a la Estrategia y el Marco de la Política Monetaria. También se llevará a cabo la Convención Nacional Republicana, que junto a la versión Demócrata que acaba de concluir, dan el banderazo de salida al proceso electoral; y continuarán las discusiones entre legisladores sobre el nuevo programa fiscal. En México se espera el Informe Trimestral de Banxico y las minutas de su última decisión de política monetaria, además del proyecto de presupuesto para 2021 que se presentará el 6 de septiembre.

En general, esto demuestra que los mercados financieros han reflejado un mayor sustento por las estrategias coordinadas de estímulo por parte de bancos centrales y gobiernos, así como la esperanza sobre una vacuna que podría llegar antes de lo previsto para ayudar a transitar a empresas y consumidores hacia una nueva realidad de una forma más tersa. Sin embargo, no podemos dejar de lado que todavía existen algunos factores de riesgo en el horizonte cuyos efectos son inciertos.

*El autor es director Ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales.

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