Los resultados se vieron claramente afectadas por un entorno de desaceleración económica, ante una caída histórica en el PIB en el segundo trimestre por efecto de las medidas de restricción implementadas ante la pandemia de Covid-19. La afectación más relevante se dio en aquellos sectores donde las actividades prácticamente se detuvieron, obligando a las empresas a redefinir sus estrategias para adaptarse a esta nueva coyuntura que ha resultado muy retadora.

En las empresas bajo cobertura se registraron disminuciones de 5.7% a/a en ingresos y 14.1% a/a en EBITDA, en línea con nuestros estimados. Tal como comentamos, la menor actividad económica, de la mano de un entorno de debilidad en los precios del petróleo y de las materias primas, impactó la generación de ingresos de las compañías.

En ese sentido, un menor apalancamiento operativo, dada la estructura de costos y gastos fijos, se vio reflejado en una menor rentabilidad con caídas muy relevantes en los márgenes de algunos sectores, incluso pérdidas en algunos otros. A nivel neto se registró una disminución del 67.1% a/a en la utilidad, por debajo de lo esperado ante pérdidas mayores a las anticipadas en algunas empresas por efecto de la pandemia, y a pesar de un impacto cambiario menos adverso respecto del trimestre previo. Algunas compañías con operaciones en dólares se favorecieron de una depreciación promedio de 22.0% a/a en el peso, mientras que, el efecto cambiario sobre el balance fue ligeramente favorable al haberse registrado una apreciación del 2.9% t/t al considerar el tipo de cambio de cierre de cada periodo.

Los sectores que destacaron durante el 2T20, al beneficiarse de la "nueva normalidad" y resultar en cierta medida resilientes a la pandemia, fueron los relacionados al sector comercial (particularmente los autoservicios ante las compras de productos básicos) y telecomunicaciones (dada la mayor necesidad de conectividad), con resultados que incluso en algunos casos superaron las expectativas. El sector de energía también se vio favorecido por el inicio de nuevos proyectos en los últimos 12 meses, mientras que la sorpresa positiva se dio en las empresas de cemento con avances en rentabilidad mayores a lo esperado, ante las estrategias de eficiencias implementadas y los beneficios de los menores precios de los energéticos.

Del lado negativo, los sectores que claramente confirmaron los mayores impactos por el Covid-19 fueron los de autopartes, servicios, transporte (que incluye aerolíneas) y los grupos aeroportuarios. El primero ante los cierres de las armadoras como medida preventiva para contener el brote a nivel mundial; el segundo ante el cierre de operaciones de hoteles y centros deportivos; y el resto impactado por la fuerte caída en el tráfico de pasajeros, derivado de la pandemia, aunque mostrando una debilidad menor a la esperada. El sector de comercio especializado, que incluye tiendas departamentales y restaurantes, también mostró importantes caídas ante el cierre de sus establecimientos, mitigado por el enfoque hacia el comercio electrónico.

Lo más relevante de esta temporada de reportes fueron los detalles respecto a las estrategias implementadas por las compañías para adaptarse a la "nueva normalidad" y poder retomar el crecimiento. La reactivación paulatina de actividades deberá apoyar que los trimestres por venir sean menos adversos que el 2T20, esperando confirmar que lo peor ha quedado atrás, aunque esto dependerá claramente de la evolución de la pandemia. Si bien las compañías continúan sin brindar guías de crecimiento para este 2020, han priorizado el mantener elevados niveles de liquidez y concentran sus esfuerzos en estrategias de reducción de costos y gastos que apoyen una mayor rentabilidad.

* Marissa Garza es directora de Análisis Bursátil de Grupo Financiero Banorte

Twitter: @MarissGarza

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales.