La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó de acuerdo con lo marcado por la ley, el pasado 31 de marzo el documento “Pre-Criterios Generales de Política Económica” (PCGPE) para 2022. En dicho documento se describen los supuestos de las principales variables macroeconómicas y financieras, así como las proyecciones de los componentes del presupuesto 2022 y la actualización de éstos para 2021.

Los Pre-Criterios Generales de Política Económica son un elemento esencial para el análisis de la economía mexicana en materia de finanzas públicas, la formación de expectativas de inversión y la proyección general de la evolución económica de México. Desde una perspectiva técnica y en marco propositivo y de análisis objetivo, presentamos las siguientes conclusiones.

En el corto plazo:

• Proyecciones de crecimiento ligeramente optimistas: La mediana de la tasa de crecimiento del PIB pronosticada para 2021 por el Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF se ha revisado al alza a 4.5%, vs el nivel previo de 4.0%. Por su parte, varios organismos internacionales —incluyendo el Fondo Monetario Internacional (FMI)—, ha revisado sus proyecciones de crecimiento del PIB para México al alza. No obstante lo anterior, consideramos

que el rango de crecimiento pronosticado por la SHCP nos parece ligeramente optimista, dadas las condiciones que aún prevalecen en materia de una demanda interna debilitada y diversos riesgos en el entorno nacional e internacional.

• Precio del petróleo realista: El nivel proyectado por la SHCP es consistente con las proyecciones de mercado, que han reflejado una recuperación significativa en la demanda de este hidrocarburo, en línea con la reactivación económica global. Dado que la balanza comercial energética de México es deficitaria, un incremento en el precio de los hidrocarburos no debería tener un efecto positivo en nuestro país. No obstante, debido a los cambios que se

hicieron al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de las gasolinas en 2017, los incrementos de los precios de los petrolíferos —particularmente las gasolinas—, se transfieren casi en su totalidad a los consumidores, por lo que desde la arista de finanzas públicas, un aumento en el precio de los hidrocarburos continúa siendo positivo.