El cierre del primer trimestre de este año se da bajo un desempeño en mercados con moderación en la volatilidad observada en semanas previas, destacando entre las principales referencias de calma relativa una estabilización en los niveles de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidenses.

Vale la pena destacar que estos activos promedian un alza de 75 puntos base desde el inicio de año para instrumentos de mediana y larga duración. Sin embargo, actualmente operan en alrededor de 10 puntos base por debajo de los niveles más altos observados a mediados de este mes, como ha sido el caso de la nota del Tesoro de 10 años, oscilando actualmente en la zona de 1.60% con máximos en marzo de 1.75 por ciento.

La dirección de los activos financieros continúa principalmente guiada por la expectativa alrededor del reflation trade, aunque ciertamente comienzan a elevarse mayores dudas sobre el ritmo de recuperación económica a la luz de nuevos confinamientos como han sido los recientes decretos en Alemania y Chile, así como las dudas sobre el proceso de vacunación ante el despliegue desigual entre regiones e incluso la incertidumbre sobre la fórmula de AstraZeneca. En este contexto, la dinámica financiera en México se ha mantenido bajo una línea donde, si bien el mercado de capitales y el peso mexicano han reflejado un mayor grado de resiliencia, el mercado de bonos gubernamentales ha registrado un espacio de presiones extendiéndose a pesar de la estabilización observada en otras regiones.

Asimismo, las condiciones de operación y delgada liquidez han exacerbado la volatilidad de estos instrumentos, así como los ajustes al alza en sus tasas de interés. Una de las consecuencias más visibles de esta situación son los movimientos que actualmente el mercado descuenta para Banco de México, aproximados a través de la valuación de los derivados de TIIE-28.

En particular la parte corta de la curva incorpora alzas implícitas para la tasa de referencia por hasta 80 puntos base para final de este año, lo cual es excesivo incluso para las lecturas más hakwish sobre la decisión de política monetaria de la semana pasada, donde la Junta de Gobierno señaló el fin del ciclo acomodaticio ante la dinámica de inflación y condiciones de volatilidad en el mercado. Bajo esta coyuntura, las primeras sesiones del segundo trimestre del año estarán guiadas por la forma en la cual el mercado continúe asimilando un proceso de normalización monetaria en el mediano plazo, en medio de un balance de riesgos incierto entre el progreso de la pandemia y la escena de recuperación global.

En este cuadro, el espacio regiones emergentes y, en particular, el mercado de divisas permanece notablemente vulnerable a luz de la débil dinámica de flujos extranjeros hacia esta clase de activos. Entre los catalizadores clave a seguir en los siguientes días destaca la revelación del plan de infraestructura del presidente Biden que pudiera elevar hasta 4 billones de dólares y los reportes de empleo de marzo en Estados Unidos a publicarse este miércoles (ADP) y viernes (BLS). Tras la pausa en México por Semana Santa seguirán las minutas de la última decisión de la Reserva Federal y de Banco de México, con la agenda local destacando el nuevo calendario de subastas gubernamentales de la Secretaría de Hacienda y la publicación de los Pre-Criterios de Política Económica 2022.

Finalmente, el mercado de petróleo retoma relevancia con la OPEP+ posiblemente ajustando su política de producción tras mantener el pacto de recortes vigente e impulsar una fuerte alza en precios, agregando al desempleo positivo del sector de commodities observado este año.

Santiago Leal es Subdirector de Estrategia de Renta Fija y Tipo de Cambio de Grupo Financiero Banorte.