Para reconstruir mejor a la región tras las complicaciones que está dejando en su paso la propagación del Covid-19, se debe trabajar en la igualdad de las personas y la sostenibilidad ambiental, asegurando que nadie se quede atrás, así lo aseguró Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Antes de la pandemia ya teníamos sistemas fragmentados y las tasas más altas de desigualdad, por ejemplo, sólo el 57% de los empleados en nuestra región tienen un seguro de salud fuera de eso, casi la mitad de la población está sin un seguro de salud ¿se imaginan como esta pandemia está golpeando? Honestamente no está golpeando a todos de la misma, está afectando a los más pobres y a los que están apiñados en las ciudades y esto es lo que esta pasando ahora mismo en América Latina y el Caribe, quienes son los más afectados”, dijo.

En el evento titulado “Desigualdades y la Economía Informal Pasando de la crisis a la resiliencia de largo plazo”, Alicia Bárcena señaló que América Latina y el Caribe tienen los niveles de desigualdad de ingresos más altos del mundo en múltiples dimensiones relacionadas con el género, la edad, el territorio, la raza, el estatus migratorio, e incluso la riqueza, entre otras.

Recordó que el 54% de la población vive en la informalidad, es decir, trabaja sin ninguna clase de protección social. En este ámbito, las mujeres son el grupo más afectado ya que tienen la mayor probabilidad de caer en el desempleo.

Tenemos que salir de la cultura del privilegio, que naturaliza las desigualdades y hace creer que las personas no son iguales. Necesitamos un nuevo pacto social, un nuevo Estado de bienestar que consagre la protección social universal, con acceso a sistemas de salud de calidad, y reconstruir con igualdad y sostenibilidad”.

Según cálculos de la Comisión, en 2020 la pobreza en América Latina y el Caribe se elevará al menos 4.4 puntos porcentuales (28.7 millones de personas) comparado con el año anterior, lo que llevará a que el número total de personas viviendo en situación de pobreza aumente a 214.7 millones (34.7% de la población regional). Además, debido a la contracción estimada de la economía de -5.3%, se prevé un aumento de casi 12 millones de desempleados.

La secretaria ejecutiva de la Cepal enfatizó que la pandemia está golpeando a los grupos más vulnerables, pero también llama la atención sobre los riesgos de la destrucción de los ecosistemas y de la biodiversidad pues el mundo requiere un nuevo estilo de desarrollo.

Recalcó que la región no debe volver a su anterior modelo de desarrollo pues se necesita adoptar un nuevo grupo de políticas articuladas que incluyan un impulso ambiental en tres dimensiones: social (con igualdad), económica (con aprendizaje tecnológico y transformación productiva) y ambiental (con protección del medio ambiente para las actuales y futuras generaciones).

Durante un evento internacional de alto nivel organizado por el SDG Lab de la Sede de las Naciones Unidas en Ginebra, Bárcenas se refirió también a las acciones globales para conseguir una vacuna contra el coronavirus y cómo podría financiarse.

“Esta región sólo produce el 4% de los equipamientos necesarios para enfrentar la pandemia con lo cual todo tiene que llegar a través de importaciones y las fronteras están prácticamente cerradas en este momento, por lo que tener acceso a tratamientos es un problema”, explicó.

“La humanidad está trabajando para encontrar vacunas, tratamientos que permitan neutralizar los impactos en la salud y creo que algunos esfuerzos conjuntos y coordinados son una esperanza para la humanidad, la contribución de la ciencia, la tecnología, la innovación. Hemos visto que el secretario general acaba de enfatizar que la vacuna debe tratarse como un bien público y debe estar disponible para todos, una especie de vacuna popular por lo que todos deben recibir eventualmente una vacuna Covid-19”, indicó.

Finalmente destacó además las oportunidades que ofrece la pandemia a los gobiernos para construir un futuro más sostenible, con empleos. En este sentido, resaltó las posibilidades de creación de trabajo que ofrece el sector energético con las nuevas energías renovables, así como el sector de la economía del cuidado —que ha crecido sustancialmente debido a la actual crisis sanitaria— y la construcción de infraestructura para propiciar nuevas formas de movilidad, entre otros ejemplos.