Camino difícil hacia la recuperación económica. Concluiremos el año 2020 con un panorama económico desafiante para México hacia los próximos cinco años, estimados para que nuestro país regrese a niveles de un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2019, cuando se generaron poco más de 18.3 billones de pesos mexicanos por año.

En tanto llega ese momento, los datos duros son poco alentadores y encontramos que, para el mes de julio del 2020, el crédito al consumo cayó casi 9%, mientras que el crédito a las empresas solamente creció 5%, ambos en términos reales. Aunado a esto, el sector financiero ha sido más estricto y precavido a la hora de prestar dinero.

Por otro lado, a nivel macroeconómico, el Banco de México ha llevado la tasa de referencia a un mínimo de 4.25% con la intención de incentivar la inversión, pero a su vez señalando la poca probabilidad de que esta tasa vuelva a ser disminuida. Sin embargo, los inversionistas no logran ser convencidos de poner a trabajar su dinero en México dado el riesgo país y un claro ejemplo es que, para el tercer trimestre y por primera vez en ocho años, la tenencia de bonos gubernamentales ha dejado de ser liderada por inversionistas extranjeros que han decidido dirigirlas fuera del país.

El comportamiento del crédito al consumo y al sector empresarial, que conjuntamente representan aproximadamente el 80% del total de la cartera del crédito del sector bancario, no debe atribuirse a la falta de voluntad sino más bien a una falta de claridad en la viabilidad para hacer el repago de la deuda en los montos y plazos estipulados.

La banca ha tenido que reestructurar un gran porcentaje de su cartera de crédito. La probabilidad de impago es latente y podría ocasionar un debilitamiento en la capitalización de los bancos y en consecuencia una disminución en los recursos que puedan financiar a futuro el tan esperado crecimiento económico a través de las empresas. De hecho, se muestra una pérdida en el valor de capitalización de varios grupos financieros que al final de septiembre oscila el 30% respecto a los últimos seis meses.

El IMEF ha expresado en varios foros que el sector empresarial es el que logra la prosperidad y crecimiento económico, al ser el principal generador de empleos, por lo cual es primordial ver por la reactivación económica de todas las Industrias.

En ese sentido, preocupa la asignación prioritaria del Paquete Presupuestal 2021, en proyectos como el Aeropuerto General Felipe Ángeles, Tren Maya y el programa de apoyo Sembrando Vidas, que juntos suman alrededor de 86,200 millones de pesos.

Sin querer politizar el tema, dichos proyectos no generarán lo que miles de pymes han dejado de producir a falta de apoyo económico, en otras palabras, sería estratégico reactivar la derrama económica de miles de comercios afectados por la pandemia.

Plan de acción. Viendo a futuro, el gremio empresarial tendrá que salir adelante por sí solo y por tal razón, allegarse de recursos económicos es hoy más relevante que nunca. En ese sentido, cabe recordar que México cuenta con un amplio y sofisticado gremio de empresas financieras como son las instituciones de segundo piso, las arrendadoras, los bancos de desarrollo, etcétera, además de los Bancos.

Si bien el costo del dinero ha bajado, no se puede esperar que el costo de un financiamiento también disminuya en la misma proporción, ya que actualmente hay un factor que pondera más en la tasa de crédito y es el riesgo de contraparte, que se traduce como aquel rendimiento que se obtiene en función del riesgo que posee el acreditado. Alineado a este riesgo de contraparte es que hoy en día las instituciones financieras están requiriendo mayores garantías por lo que habrá que ser consciente de este punto a la hora de negociar.

El autor es integrante del Comité Técnico Nacional de Tesorería del IMEF

Correo: luis.arrieta@grupovalue.mx

Twitter: @JlarrietaLuis

www.linkedin.com/in/jose-luis-arrieta-aguilar-0aa0152a