Dos indicadores adelantados del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) reflejaron que la economía mexicana tiene una “reanimación titubeante”, al anticipar el rumbo de la tendencia de la producción de manufacturas, consumo y servicios.

Por una parte, el Indicador IMEF Manufacturero disminuyó en noviembre 1.1 puntos para ubicarse en 48.5 unidades, con lo que permaneció en zona de contracción (<50) por 18 meses consecutivos, ya que el dato ajustado por estacionalidad de octubre se revisó a la baja para quedar en 49.6 puntos.

Por otro lado, el Indicador IMEF No Manufacturero registró en noviembre un aumento de 1.5 puntos, para cerrar en 49.5 unidades y ubicarse en zona de contracción por décimo mes consecutivo.

Para su medición, el Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50) de la actividad económica.

“Los resultados del Indicador IMEF de noviembre, junto con la información de la coyuntura, confirman que la tendencia de la actividad económica sigue en ascenso, pero la reanimación es titubeante y, en el margen, parece estar debilitándose”, dijo el IMEF en su reporte mensual.

Esto resulta claro en el sector manufacturero, que después de un fuerte repunte en los meses previos, en noviembre mostró una corrección a la baja, si bien la tendencia sigue siendo ascendente.

Por su parte, durante noviembre el sector no manufacturero mostró una mejora y su tendencia también es ascendente.

Con las cifras ajustadas por estacionalidad de noviembre, ambos indicadores se ubicaron en zona de contracción, observándose que sus tendencias ciclo se acercan al umbral de los 50 puntos.

En su análisis de coyuntura, el IMEF expuso que a consecuencia de la pandemia Covid-19, la economía mexicana sufrió contracciones históricas durante abril y mayo del presente año. A partir de junio se ha observado una paulatina reactivación en diversos sectores, pero aún está lejos la recuperación de los niveles pre pandemia.

La semana pasada el Inegi divulgó las cifras revisadas del PIB correspondientes al tercer trimestre de 2020. Considerando cifras desestacionalizadas, se confirmó un menor retroceso, de -8.6% real anual, tras el desplome sin precedentes de 18.7% real anual en el segundo trimestre.

En los sectores secundario y terciario, se registraron reducciones anuales de 8.8 y 8.9%, respectivamente. Destaca que, en el sector primario, se dio un aumento de 7.4% durante ese periodo.

Respecto a la variación trimestral real desestacionalizada, es decir, el cambio del tercer trimestre con relación al segundo, se observó un aumento de 12.1%, confirmando así el rebote de la actividad económica después de haber tocado fondo en el periodo abril-junio.

El IMEF destacó que tres variables clave que han sufrido desplomes en la primera mitad del año son la inversión fija bruta, el consumo privado interno y la producción industrial.

Los últimos datos disponibles de esos indicadores son congruentes con una reanimación, en el sentido de desacelerar las caídas que se venían observando.

Así, en cifras originales la inversión fija bruta se contrajo en términos anuales 17.4% en agosto (-21.3% en julio); el consumo privado interno se redujo en agosto en 14.2% (-15.1% en julio), y la producción industrial a septiembre cayó 6.2% (-8.8% en agosto).

No obstante, concluyó el IMEF, la tendencia-ciclo en los tres indicadores apunta a una moderación, indicando con ello que la recuperación se volverá más lenta.