El inicio de 2021 será conocido como las semanas de grandes contrastes en el ambiente político, social y económico en Estados Unidos como pocas veces se había visto. El triunfo en Georgia de los dos escaños demócratas al Senado le dio un toque de mucha esperanza a la población para tratar de controlar la pandemia y reactivar una economía que pierde fuerza con mucha velocidad, situación que puede verse con la creación de empleos que en diciembre de 2020 fue negativa en 140,000 plazas, la presión inflacionaria en salarios registrada en 5.1% anual y una tasa de desempleo que se mantuvo en 6.7 por ciento.

Ante este escenario, la administración de Joe Biden tendrá dos fases: la primera será de una política expansiva; se estarán buscando estímulos fiscales que ayuden a contener la desaceleración y otorgar apoyos a personas, familias y empresas más allá del paquete autorizado por cerca de 900,000 millones de dólares. Se trata de, al menos, otro paquete adicional de estímulos que se discuta y apruebe entre enero y marzo, el cual deberá combinarse, probablemente, con un control más estricto de actividades que limite el aceleramiento de los casos por Covid-19, que alcanza los 24 millones de infectados, casi el 7% del total de la población que asciende a 331.5 millones de personas. Cabe mencionar que estados como California, Texas, Florida, Nueva York, Illinois, Ohio, Georgia y Pennsylvania destacan por la falta de controles sanitarios y algunos de ellos fueron determinantes para el triunfo de Biden.

Una vez que se logre dar estabilidad a la economía y se vaya controlando la pandemia, la segunda fase incluirá el aumento de impuestos, la reducción de beneficios fiscales, el aumento de salarios e inversión en infraestructura más acelerada, además de una mayor regulación a varios sectores de la economía como el financiero y el tecnológico, aunque aún hay incertidumbre sobre cuándo se llevarán a cabo esas medidas.

Políticas económicas y de salud

Por otro lado, a pesar de que los mercados están premiando el exceso de liquidez por parte de la Fed y la posibilidad de más estímulos fiscales —que han llevado a máximos históricos a las bolsas accionarias—, ahora existe la preocupación de una probable alta sobrevaluación de empresas de algunos sectores como los de tecnología, comunicaciones, consumo discrecional y materiales, entre otros, que desencadenen una corrección significativa.

También existe la preocupación en el sentido de que, si la vacunación y el control de la pandemia se resuelven exitosamente en este año, el banco central pudiera empezar a reducir el ritmo de estímulos monetarios, lo que ha venido a presionar al alza el desempeño de los bonos del tesoro a 10 y 30 años, especialmente. En este tema hay que destacar el éxito en la nominación de Janet Yellen al frente del Tesoro quién conoce muy bien las funciones y alcances de la Fed. Será un buen enganche entre la política fiscal y la monetaria en la administración de Biden.

Ante todo, cautela

Sobre los temas expuestos pende la situación de Donald Trump, quien tiene el riesgo de un segundo juicio político por incitación a invadir el Capitolio con la agravante de varias personas muertas y heridas, lo que generó una renuncia masiva de funcionarios de su gabinete y el reproche de muchos republicanos. Lo que los demócratas buscan es evitar que Donald Trump asuma algún cargo público futuro, pues lo ven como un riesgo inminente hacia la seguridad de los ciudadanos y del país entero.

Biden tendrá el compromiso de trabajar para todos los estadounidenses y ser inteligente para reparar la gran división que actualmente existe en la sociedad americana, brindando la misma oportunidad a todos los ciudadanos en los 50 estados que conforman el país; es decir, mejorar la calidad de vida de los estadounidenses en el menor tiempo posible.

Otra de las tareas de Biden será definir la estrategia económica, política y social con China, país que, si consideramos el ritmo promedio de crecimiento en los últimos 20 años, podría superar al PIB de Estados Unidos entre cinco y siete años, pero que si registra un menor crecimiento podría hacerlo hacia el año 2040.

Hacer que China reduzca su ritmo de crecimiento económico es vital e importante para que Estados Unidos mantenga el liderazgo mundial; por ello, consideramos que la presión con los aranceles a China continuará y la búsqueda de acuerdos comerciales de manera más acelerada por parte de Estados Unidos será parte de la actividad diaria de la administración Biden, que también tiene en la agenda el liderazgo tecnológico 5G.

Por todo esto, la administración de Joe Biden debe realizar acciones rápidas que, en primera instancia, permitan alcanzar el control de la pandemia. Haciendo un ejercicio simple, si la población de Estados Unidos asciende a 331.5 millones, pensar en controlar la pandemia este año implicaría que al menos el 70% de la población sea vacunada, por lo que requeriría de, por lo menos, 600 mil vacunas diarias (habrá vacunas de una o dos dosis como la de Pfizer). Ese será un objetivo del equipo sanitario que entrará en funciones en pocos días.

De controlarse la pandemia, es muy probable que veamos mayores niveles de confianza que permitan recuperar los empleos perdidos en 2020 que ascendieron a 9.4 millones y a 1.1 millones de empleos no generados en forma anual. Por ello, la primera fase de una política fiscal expansiva deberá prevalecer en los primeros meses del año de la administración Biden.

Por otro lado, el partido republicano tendrá de uno a dos años para reorganizarse y volver a conformar una verdadera oposición; es decir, resarcir los daños que generó Donald Trump, hoy prácticamente solo y aislado con un lamentable término de su gestión presidencial.

* El autor es Director de estrategias de mercado de AD Value Asesoría de Inversiones S.C.