Hemos sido testigos de una caída generalizada en las tasas de interés de los bancos centrales, a escala mundial: 18 reducciones en los primeros seis meses de 2019. En estos días, aunque se acumulan bonos del gobierno de Suiza, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos (EU), Japón y Australia, el rendimiento promedio de estos está en niveles mínimos en… 120 años.

Es la respuesta de los bancos centrales frente a una economía global de crecimiento estancado. El reporte “Perspectivas de la economía mundial” (WEO, por sus siglas en inglés), elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial especifica que si bien el crecimiento mundial hacia finales de este año puede sorprender y repuntar, la incertidumbre ante tensiones comerciales se mantiene como factor de riesgo para el crecimiento. En vista de eso prevén un crecimiento de la economía global en 3.5% para 2020.

Aunado a ello, un cambio de tono en la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) —que hasta diciembre pasado tenía programado subir sus tasas— ahora con un panorama externo complejo e incierto, el banco central estadounidense cambió su discurso al poner una pausa sus políticas. Decisión que han seguido más de un banco central.

Las autoridades monetarias de economías avanzadas han optado por aplicar su política monetaria con el objetivo de reactivar la economía de cada país, como sucedió con el Banco Central Europeo (BCE), que optó por rebajar las tasas de interés a cero con el objetivo de impulsar la economía y el paquete de estímulos propuestos por el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, o como sucedió con la Fed.

En el caso de EU, la decisión de su banco central de mantener las tasas entre 2 y 2.25% ha permitido que esa economía tenga un crecimiento óptimo, con niveles de empleo estables y una inflación controlada. No obstante, Jessica Roldán, directora de Análisis Económico y Estrategias de Mercado en Casa de Bolsa Finamex, aclara que no hay que perder de vista que la política monetaria de cualquier banco central es mantener los precios controlados.

Al respecto, el FMI en su análisis sobre política monetaria especifica que dentro de las funciones de la política monetaria de un banco central es conseguir la estabilidad de precios y, además, gestionar las fluctuaciones económicas para estimular el desarrollo.

En cada uno de los casos, las autoridades monetarias respondieron con un ajuste en sus tasas en un escenario de menores riesgos por presiones inflacionarias y como respuesta ante la debilidad económica a nivel mundial.

En el caso particular del Banco de México, decide recortar su tasa de referencia de 8.25 a 8%, en un contexto de menor inflación general conforme a lo previsto por la entidad central.

En muchas economías desarrolladas la inflación se mantiene por debajo de la meta de los bancos centrales, situación que llevó a los formuladores de la política monetaria a responder.

“Los precios en gran parte de las economías se mantienen en línea con lo esperado”, indica en entrevista Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base.

La regla de oro para los bancos centrales es vigilar la estabilidad de los precios. Si la inflación está por debajo de los rangos oficiales, las tasas de interés a corto plazo deberían ubicarse en un nivel que estimule el gasto y la inversión, señala en su análisis “Las políticas monetarias rígidas y sus efecto en las economía”, del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

La decisión de asumir una postura “relajada” que han optado los bancos centrales al recortar las tasas de referencia en un entorno en desaceleración global es una manera de proteger a su economía. Precisamente por este panorama, los inversionistas globales deberán prepararse para sortear un desempeño deslucido durante los próximos seis a 12 meses, de acuerdo con la encuesta semestral entre Estrategas de Natixis IM, publicada por el Instituto de Inversión Natixis.

El costo para los inversionistas

Jordy Juvera, asociado senior de economía de HR Ratings, detalla que con una política más “laxa” el costo financiero es distinto. Para el experto, con las tasas lo ideal es que exista una preferencia de parte de los inversionistas por economías con tasas de corto plazo más altas. Sin embargo, el entorno de incertidumbre ocasiona que los flujos de inversión se queden en economías avanzadas, como Estados Unidos, por ser más seguras.

“Hay un movimiento en la cartera de inversión. Si bien tener una tasa alta (como en México, con 8%) en teoría provocaría un mayor atractivo para la inversión de esa cartera, pero tenemos otro efecto que se incrementa por la percepción de riesgo hacia esas economías”, detalla.

Para el experto, la preferencia de los inversionistas por mantenerse en la cartera de Estados Unidos se ve en el Bono de 10 años –un instrumento denominado de libre riesgo– mantiene alta demanda pese a la menor percepción de crecimiento económico. Aunque aclara que en el caso de la economía estadounidense se mantiene con buenos números económicos. De acuerdo con el departamento de comercio de ese país, en los primeros tres meses el gasto de los hogares mostró su mejor desempeño en los últimos nueve años.

Si la inflación está por debajo de los rangos oficiales, las tasas de interés a corto plazo deberían ubicarse en un nivel que estimule el gasto y la inversión.

Incluso, explica el especialista, aunque Estados Unidos tiene una deuda al alza, la realidad es que: “Los inversionistas prefieren invertir en este mercado, porque vemos que ha concretado la etapa de expansión; eso implica que los inversionistas se queden en mercados desarrollados (como EU) para evitar riesgos de los emergentes”, puntualiza.

Caso contrario en México, que tras el recorte de Banxico la tasa de rendimiento de los bonos a 10 años mostró una disminución en la curva de rendimientos de los valores gubernamentales de México.

Por su parte, Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más (Bx+) advierte que con tasas más bajas un riesgo para el sistema financiero es que la banca privada deje de otorgar créditos. “Las tasas de interés son más bajas, si las recortan más pueden ocasionar que ya no den créditos, porque no es rentable”, apunta.

Agrega que en países de la Unión Europea sucede algo similar. El margen de maniobra que tienen los bancos centrales es mínima, así que es más complicado incentivar el crédito. En julio pasado, Mario Draghi, presidente del BCE, admitió otra posible baja de las tasas con la intención de apuntalar la economía de la zona del euro.

Abaratar el dinero, ¿Funciona?

Con tasas bajas y otros estímulos monetarios para incentivar el consumo e inversión, el abaratamiento del crédito puede impactar de manera positiva en la economía. Con las tasas de interés alcanzan o se acercan a cero, los bancos centrales no tienen otra opción que activar grandes programas de compra de activos que supuestamente estimulan la demanda, explica el WEF en su reporte.

La analista de Casa de Bolsa Finamex admite que el “abaratamiento” del crédito debería reactivar la economía, “puede funcionar para lograr un ciclo de expansión económica”. Aunque recuerda que hay riesgos internos de cada economía que no han permitido un impulso pleno de la actividad económica.

Con el recorte de las tasas debería haber un impulso en la economía, sin embargo, la poca certeza de las reglas para los inversionistas y los riesgos internos son las razones principales por las que la economía no se ha activado.

“La teoría dice que si bajas las tasas, el crédito de las familias es más barato, lo que debería impulsar a la economía. Sin embargo hay otros factores de riesgo internos que no lo permiten”, añade Miguel González Ibarra, coordinador del Centro de Estudios Financieros y de Finanzas Públicas de la UNAM.

Así lo registra el Banco de México (Banxico). La entidad, presidida por Alejandro Díaz de León, en su comunicado admite que hay una convergencia de la inflación hacia la meta del banco central y ante una percepción de menor crecimiento a nivel mundial y por eso optó por recortar la tasa en 25 puntos base, en agosto pasado. No obstante, Banxico destaca la necesidad de que se generen condiciones que refuercen la confianza en el país, pues esos factores lastran a la inversión y crecimiento.

“Es importante que el Paquete Económico para 2020 genere confianza. Asimismo, es indispensable fortalecer el estado de derecho, abatir la corrupción y combatir la inseguridad”, subraya en el documento.

Al respecto, el académico González Ibarra precisa que la cautela que el aviso que transmite el banco central mexicano sobre su política monetaria está enfocado en poner en marcha políticas que recuperen la certidumbre para invertir en el país de la mano en una política económica que garantice unas finanzas públicas sanas.

Mensaje: recuperar la confianza

En un panorama de incertidumbre, para Alejandro Saldaña: “Los bancos centrales están enviando un mensaje para generar más confianza en las economías”. No sólo se trata de una respuesta frente a la percepción de una desaceleración económica mundial.

La realidad es que los riesgos internos están afectando en mayor medida; de ahí la necesidad de brindar certidumbre para los inversionistas. Aunque tener un paquete de otras políticas –y no sólo monetarias– es necesario para lograrlo. Tal como lo señala Agustín Carstens en el informe anual del Banco de Pagos Internacionales (BPI), ante la perspectiva de una economía más débil, la apuesta por la política monetaria como el motor para el crecimiento debe acompañarse por un equilibrio entre reformas estructurales y política fiscal, así como con las medidas que ayuden a recuperar la confianza.