La mayoría de los índices accionarios han iniciado el año con ganancias, destacando EU en donde el S&P 500 y otras referencias están probando nuevos máximos históricos. Esta inercia se ha observado también en el comportamiento de divisas —tanto del G10 como emergentes— frente al dólar americano, así como en una importante recuperación en el precio de materias primas.

De igual forma, las tasas de interés de largo plazo se han presionado al alza de manera importante. Este comportamiento de los mercados financieros refleja un fuerte apetito por riesgo, el cual comenzó en la segunda mitad del 2020. El optimismo ha tenido lugar a pesar de rebrotes de contagios de Covid-19, así como los retos logísticos que han enfrentado varios países en sus procesos de vacunación, y ni se diga a la necesidad de nuevas políticas de contención de movilidad.

¿Qué explica este razonamiento de los inversionistas? Probablemente tres aspectos que puedan dar sustento a la recuperación económica y a una transición gradual hacia una nueva realidad post pandemia. El primero está asociado a la gran liquidez derivada de los importantes programas de estímulo fiscal y monetario.

Un ejemplo es el nuevo programa fiscal que ha anunciado el presidente electo Joe Biden, quien iniciará su mandato, con un apoyo del ala demócrata en ambas cámaras donde obtuvieron mayoría. El apoyo fiscal sin precedentes continuará también en otras regiones en el mundo. Aunado a esto, los bancos centrales probablemente mantendrán condiciones monterías laxas por más tiempo, tal como lo acaba de sugerir el presidente del Fed, Jerome Powell. En este sentido, Banxico podría retomar el ciclo de baja de tasas en este 2021.

El segundo aspecto es la existencia de vacunas con una elevada efectividad, lo cual es un cambio diametral. A pesar de que la gran mayoría de los países ha enfrentado retos de logística importantes en la fase inicial de los planes de vacunación, se espera una cooperación internacional significativa para tratar de contrarrestar las implicaciones negativas de los rebrotes que se viven actualmente. Incluso se espera que los gobiernos se tornen más cautelosos en esta difícil disyuntiva entre el control de la pandemia y las políticas de distanciamiento social que afecten a la economía como sucedió en el 2T20.

El tercero viene de la expectativa de menores riesgos geopolíticos respecto al año pasado, tomando en cuenta que ya pasaron las elecciones en Estados Unidos con una derrota de Donald Trump, lo que implica una agenda internacional más conciliatoria. Asimismo, los riesgos asociados al Brexit estarán ahora centrados en la implementación y no en la negociación de un acuerdo.  

A pesar de ello, debemos tomar en cuenta que habrá un calendario electoral muy importante en el mundo este año (por ejemplo, elecciones intermedias en México), así como tensiones sociales en muchos países, tal como se vio reflejado con la lamentable toma del Capitolio en EU. En general debemos esperar un 2021 desafiante; todavía falta mucho camino por recorrer este año.

El autor es director Ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados de Grupo Financiero Banorte.