La presencia de la clase política de México en la entrega de la Medalla Belisario Domínguez fue aprovechada para demandar la transparencia sobre los bienes de los servidores públicos; fortalecer la lucha contra la corrupción; así como para criticar la falta de actuación de los gobernantes.

Convocados a la vieja casona de Xicoténcatl, los integrantes del Senado de la República otorgaron la presea al poeta y escritor chiapaneco, Eraclio Zepeda Ramos, quien alertó que de septiembre a la fecha se ha desatado una crisis social que es rechazada por los ciudadanos.

Al hacer uso de la tribuna en la sesión solemne y en presencia del presidente Enrique Peña Nieto, integrantes del gabinete, senadores y diputados, el galardonado externó que por más grande que sea el dolor, el crimen no debe ser combatido con más crimen.

Y consideró que la destrucción de instituciones y propiedades de particulares, así como el acoso de los trabajadores de la ley es inaceptable .

Eraclio Zepeda, figura de izquierda, opinó que la falta de solidez y de legalidad en la actuación de gobernantes locales ha desembocado en la corrupción de policías y su cooptación por parte de la delincuencia organizada.

Dijo que en este momento, lo que queda es fortalecer la lucha contra la corrupción, el crimen y la violencia.

Además, pidió que las diferencias partidistas no deben impedir la suma de fuerzas para avanzar. En este tenor, demandó del Poder Ejecutivo transparencia en sus decisiones, escuchar a la opinión popular, y combatir la ilegalidad y la corrupción.

A nombre de la Cámara Alta, el senador Zoé Robledo (PRD) reconoció que hay una crisis de credibilidad hacia la clase política, pero dijo no compartir la propuesta que se vayan todos , ya que se dijo convencido de que la política es el camino para remontar dificultades.

A la antigua sede del Senado acudieron los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Educación, Emilio Chuayffet; el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera; el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco; el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, y el director del IPN, Enrique Fernández.

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