Naucalpan, Edomex. “Que se oiga fuerte y con todo: ¡Vamos a caminar hasta ganar! Por supuesto que sí se puede”, se desgañitó José Antonio Meade frente a un auditorio conformado mayoritariamente por mujeres.

Portando banderas en verde, blanco y rojo y manos de plástico de esos mismos colores que al agitarse emiten ruidosos aplausos, las huestes priistas de Tlalnepantla caminaban rumbo a la salida, siguiendo órdenes de sus coordinadoras, en punto de las 13:05 horas.

Ya no escucharon el mensaje del candidato del PRI, PVEM y Panal a la Presidencia, segundo orador; en ese momento apenas empezaba a hablar Ernesto Nemer, presidente del PRI del Estado de México, para quien “el único que puede salvar a México es Pepe Meade”.

“Llegamos desde las ocho y media de la mañana... ya van a pasar lista en la puerta”, explicó una mujer, acompañada de dos niñas y un niño que llevaba de la mano.

Bajo una enorme carpa a rayas verdes y blancas colocada sobre la cancha de futbol de la unidad deportiva Cuauhtémoc, Meade Kuribreña aseguraba:

“¡Vamos a ganar esta elección! Ustedes y nosotros juntos, coordinados por un priismo vivo, orquestado por Ernesto Nemer, y siguiendo el ejemplo de Alfredo del Mazo”.

En su eventual triunfo, precisó: “Va el futuro de 2 millones de familias más en Prospera, de 3 millones de jefas de familia con seguridad social, de millones de créditos para emprender, de millones de jóvenes que terminen la preparatoria, de millones de adultos mayores que tengan una casa”.

“Pero, sobre todo, de un país que le apuesta a su futuro, de un país que le apuesta a caminar con unidad, de un país que le va a apostar al mejor, al mejor equipo, al que sabe gobernar y al que va a ganar”.

Recordó que en junio del año pasado, cuando Del Mazo ganó la gubernatura, “los ojos de México y los ojos del mundo estaban puestos en el Estado de México (...) Este ejército invencible, estas líderes seccionales, estas mujeres talentosas dijeron: ‘El Estado de México por el futuro. El Estado de México por la certidumbre. El Estado de México por la unidad y el crecimiento’, y votaron por del Mazo”.

No olvida aquella noche, detalló, en que “a millones de mexicanos nos regresó la tranquilidad y la confianza cuando vimos que el Estado de México tendría el mejor camino hacia adelante. Regresó el peso, regresó la confianza. Así de importantes son las elecciones, y eso está en juego de nuevo en esta elección (la del próximo 1 de julio)”.