El nombre de Margarita Falcón Lubín fue puesto en la pizarra de la funeraria Gayoso Sullivan dos veces; primero el viernes 1 de febrero y posteriormente el martes 5 de febrero. Y es que su familia recibió el cuerpo equivocado luego que el edificio B2 del complejo administrativo de Petróleos Mexicanos estallara.

Ya la habían cremado y ahora resulta que no era , reclamaba una de sus amigas.

Eran las 3 de la tarde y el cuerpo de la trabajadora de Pemex era velado en compañía únicamente de unos cinco compañeros de trabajo. Su esposo, su hija y sus hermanos le habían rendido homenaje hacía cuatro días y la noticia de haber incinerado a la persona incorrecta les cayó de sorpresa.

Su viudo, Jorge Romo, explicó que al momento de recocer el cuerpo, viernes a las 4 de la mañana, no se nos brindaron facilidades y se llevaron a María de la Cruz Canales Gutiérrez, otra trabajadora de Pemex, a quien sus hijos, esposo y familiares habían estado buscando desde el 31 de enero, día del estallido.

Al momento del reconocimiento, la cara de Margarita estaba tapada hasta la nariz y llevaba puesta una cofia que le cubría casi hasta la frente. Las facciones (boca y nariz), entre el maltrato que dejó el impacto de la explosión, correspondían a las de su cónyuge, por lo que procedieron a rendir los homenajes correspondientes.

El cuerpo fue cremado el domingo por la mañana en el Panteón Español y fue ese mismo día por la tarde que las autoridades lo contactaron.

Se hizo un proceso más profundo, le pidieron documentos para certificar las huellas de su esposa, un cuestionario más amplio, pero lo más importante fue que le llevaron la joyería que traía puesta ese día. Desde la primera vez les dije que me enseñaran sus joyas que yo sé bien cómo las combinaba. Me las enseñaron y las reconocí, ese anillo de perla yo se lo regalé (...) si me las hubieran enseñado desde el primer día, yo la hubiera reconocido , afirmó.

Margarita Falcón no recibirá una nueva misa, ni se invitará de nuevo a sus familiares para rezarle. Su hija Andrea Alejandra ya se despidió, ella vive en Francia, pues estudia la carrera de Ingeniería Nuclear, vino a México, le cantó a su madre y se regresó.

Romo entregó este martes por la mañana los restos de María de la Cruz a su familia. Alan Carmona Canales, su hijo, informó que recibió las cenizas y externó su pesar por el viacrucis en el que se vieron envueltos por fallas humanas. Es una lección para que no le vuelva a ocurrir algo similar a ninguna familia , recriminó.

ana.langner@eleconomista.mx