Miles de mujeres a lo largo y ancho del territorio nacional atendieron la convocatoria al paro nacional de actividades. En la CDMX, calles y comercios lucieron vacíos, sin mujeres, desde temprana hora y durante todo el día. Fue notoria la repercusión del denominado #UnDíaSinNosotras. Situación diferente se vivió en hospitales capitalinos, donde se registró casi nulo ausentismo de doctoras, enfermeras y personal femenino en diversas áreas.

Crónica. Paro de labores

Sí estuvieron en la Suprema Corte

Un gran moño color morado y la frase: “Cerrado” se observó en la oficina de Fabiana Estrada, coordinadora de asesores del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Como ella, 95% de las mujeres que laboran en el máximo tribunal —incluidas las ministras Yasmín Esquivel, Norma Lucía Piña y Margarita Ríos Farjat—, decidieron no acudir a laborar este lunes, en apoyo al paro feminista 9M, con el fin de visibilizar el aporte de ese sector a la sociedad, demandar equidad de género y seguridad en su vida cotidiana.

Hubiera sido un lunes habitual de sesión de la Corte, donde el ir y venir de mujeres y hombres sería constante. Pero no fue así: faltaban ellas.

En la recepción de la Corte, dos mujeres atendían normalmente. Al preguntarles por qué decidieron acudir, respondieron que su compromiso era con el trabajo. Pero luego, una de ellas relató que uno de sus superiores les había pedido “apoyo”.

De acuerdo con el área de Comunicación Social de la Suprema Corte, a todo el personal femenino se le respetó su decisión de acudir o no a laborar, sin que ello implicara un descuento salarial.

Entre las 9 y 10 de la mañana, hora habitual de ingreso de los empleados, sobre la calle Pino Suárez del Centro Histórico, tres mujeres llegaron a laborar a la SCJN. Dos de ellas portaban un pañuelo o distintivo morado, el color representativo del movimiento 9M.

Elementos de seguridad y personal masculino de la Corte portaron un moño en tono morado en solidaridad con el Día Internacional de la Mujer y también con el movimiento feminista.

Entre pasillos

Los pasillos del máximo tribunal lucieron semivacíos de mujeres. Así lo constató El Economista, durante un recorrido dirigido por Comunicación Social.

En el pasillo sur Venustiano Carranza había incluso una oficina completamente cerrada, porque ahí laboran regularmente cuatro mujeres. En el área de murales, el comedor de ministros y el pasillo Corregidora, el ambiente no fue diferente.

En la oficina del ministro José Fernando Franco González Salas, un caballero atendía asuntos. Lo mismo que en los despachos de los ministros Juan Luis González Alcántara Carrancá y Jorge Mario Pardo Rebolledo, donde sólo hombres atendían labores.

La oficina de Laura Patricia Román, secretaria de Estudio y Cuenta, lució cerrada. Metros más adelante, un gran moño morado sobresalía colgado de una puerta de madera. Al acercarse, un letrero con letras negras decía: “Cerrado”. Ahí donde todos los días despacha la abogada Fabiana Estrada Tena.

En la oficina de la ministra Yasmín Esquivel Mossa fue notoria la ausencia de sus dos secretarias; mientras que al llegar al despacho de la ministra Norma Lucía Piña, dos hombres revisaban documentación. Sandra, la secretaria de la ministra, no acudió.

Crónica. Paro de labores

Esto no camina sin mujeres

“La convicción, compromiso y responsabilidad nos mueve”, dice Érika Guerrero Jáuregui, la subjefa de la dirección de Enfermería del Hospital de Especialidades Dr. Antonio Fraga Mouret, que forma parte del Centro Médico Nacional La Raza y que alberga la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), cuenta, gustosa, que fue a la marcha del pasado domingo que congregó entre 80,000 a 100,000 mujeres, porque apoya el movimiento femenino, aunque ayer, día del paro nacional de mujeres, no haya dejado de trabajar.

“Nos podemos hacer más visibles, trabajando... Yo decidí trabajar, primero, por la institución, y segundo, por el compromiso que también tengo con las mujeres. Mi apoyo es éste, asistir a trabajar para atender a otras mujeres que necesitan de mi ayuda”.

Explica que no justifica la violencia que hubo durante la marcha conmemorativa del Día Internacional de la Mujer en la Ciudad de México, pero que entiende a las mujeres que, en medio de la desesperación, causaron destrozos a su paso.

“Imagínese que no encuentren a su hija, a mi hija... lo que se ha de sentir que la autoridad no haga caso... creo que sí dan ganas de destrozar monumentos, paredes, cristales, lo que sea. O que le digan a uno ‘ya se murió, la encontraron en pedacitos. Ni modo’”.

En el Hospital General de La Raza, doctoras y enfermeras, unas vistiendo prendas de color morado en apoyo al movimiento femenino contra la violencia de género que convocó a las mujeres mexicanas a paro nacional, decidieron asistir a trabajar de manera normal.

Tampoco se notó ausentismo, que en todo caso fue realmente mínimo a decir de las autoridades del lugar, de trabajadoras de áreas administrativas, de laboratorios, limpieza y seguridad, o de maestras, entre otras labores.

En la Guardería M-IV La Raza, ubicada en el interior del complejo médico, que emplea a 50 maestras, sí hubo servicio.

Un recorrido por esos hospitales permitió constatar que ahí la convocatoria #UnDíaSinNosotras no causó afectaciones.

De aproximadamente 2,800 enfermeras, que cubren cuatro turnos al día en las dos sedes hospitalarias, prácticamente todas registraron asistencia.

“Sin las mujeres, esto, simplemente, no camina”, admite, de mal humor, un doctor que omitió su nombre, consultado sobre el tema del paro nacional de mujeres.

“Para mí sí es muy preocupante todo lo que está sucediendo... Yo decidí venir a trabajar porque en un hospital sé que es importante mi labor”, comenta Noemí Mondragón, secretaria de la dirección general del referido Hospital de Especialidades.

“No estoy de acuerdo con los feminicidios ni con la violencia que se está viviendo actualmente y tampoco apoyo las agresiones, sean a mujeres o a hombres. Ni con que se hagan destrozos, quemen carros y echen petardos”.

La doctora Rosario Mora, del área de Patología, laboró porque no puede dejar de hacerlo.

“Son muchas cosas las que tenemos que hacer en este día y tendríamos que dejar a mucha gente sin atender sus reportes de estudios. Esto no se puede detener. Dejaríamos de hacer, mínimo, unos 200 estudios, reportes de pacientes...”

Laura Castro, enfermera especialista y responsable del control de antibióticos, lamenta que la violencia y el machismo formen parte del ser humano y por eso urge a las autoridades a romper los aspectos de impunidad y corrupción que existen para que se puedan esclarecer los casos de feminicidios y haya seguridad para todos.

“No sólo las mujeres, sino también los hombres, estamos en riesgo y necesitamos que las autoridades asuman la responsabilidad que les corresponde. Como parte de la sociedad yo busco ser congruente entre lo que pienso y hago y por eso estoy trabajando, y por eso me uno a un movimiento pacifista, no con violencia, y pido de mis autoridades que hagan su trabajo”.

Algunas instituciones tienen hasta 100% de mujeres en un sólo centro

Y en bancos, sucursales dejaron de operar

Durante la jornada del paro #UnDíaSinNosotras, gran parte de las sucursales bancarias estuvieron cerradas este lunes, dado que muchas de las oficinas son operadas en amplia proporción por mujeres.

En BBVA México, de acuerdo con información del propio banco, de las más de 1,800 sucursales comerciales, 53% estuvieron cerradas, lo que representó alrededor de 900 establecimientos.

Citibanamex informó, por su parte, que de las 1,419 sucursales con que cuenta sólo operaron 428.

En tanto, Santander detalló que en la jornada de este lunes 617 sucursales estuvieron abiertas, de aproximadamente 1,200 con que cuenta el banco.

Este lunes se pudo apreciar una baja asistencia de personas en diferentes comercios, incluidos los bancos.

En la víspera, los bancos expresaron su apoyo a las colaboradoras que optaran por sumarse al paro.

En la banca, en promedio poco más de 50% de su personal son mujeres, pero en el caso de las sucursales el porcentaje puede ascender a entre 70 y 80%, e incluso algunas son operadas 100% por mujeres. (Con información de Edgar Juárez)

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