Ante la importancia que han puesto organismos internacionales para que desde las investigaciones financieras se ataquen los delitos contra la vida silvestre, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en México ha analizado al menos 179 reportes de operaciones inusuales que podrían provenir de estos ilícitos.

Durante el lanzamiento virtual del proyecto de WildLife de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en México, Mireya Valverde Okón, directora general de Asuntos Normativos de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), indicó que estos 179 reportes detectados por la UIF involucran a 219 sujetos que podrían estar dedicados a los delitos contra la vida silvestre.

“Hoy en día la vida silvestre enfrenta amenazas sin precedentes, el hábitat natural de las especies se ha reducido drásticamente a causa de la agricultura, minería y nuevos desarrollos urbanos. Entre estas amenazas, los delitos contra la vida silvestre y los bosques tienen un impacto directo e irreversible sobre los ecosistemas y su biodiversidad”, expresó Valverde Okón.

La funcionaria de la UIF detalló que esta unidad de la Secretaría de Hacienda se ha unido a los esfuerzos de distintas autoridades a nivel mundial para llevar a cabo acciones encaminadas a prevenir y combatir los delitos contra la vida silvestre.

“Partiendo de la utilidad e importancia que representa el uso de inteligencia financiera y la identificación de redes criminales, o empresas fachadas o fantasma, que pudieran estar involucradas en operaciones con recursos de procedencia ilícita, teniendo como delitos predicados o subyacentes los ambientales, la UIF desarrolló un modelo de riesgo”, explicó la funcionaria.

En este contexto, Valverde Okón apuntó que dicho modelo ha arrojado reportes de operaciones inusuales, reportados por los sujetos obligados en materia antilavado como pueden ser instituciones financieras o actividades vulnerables, que pudieran estar relacionados con delitos contra la vida silvestre.

“Se analizaron reportes de operaciones inusuales que pudieran estar relacionados con delitos como el contrabando, robo, delito ambiental y/o caza furtiva, así como actividades ilícitas como la extracción, compra, venta, acopio, comercio, productos, mercado, caza, tala o pesca de especies marítimas y aves”, apuntó Valverde Okón.

Poca efectividad

Actualmente, los delitos contra la vida silvestre aumentan entre un 5% y un 7% a tasa anual, es decir casi tres veces más que la economía mundial. Se estima que las ganancias por estos ilícitos podrían ser de entre 94,000 millones y 150,000 millones de dólares al año.

Ante este panorama, diversos organismos internacionales han enfatizado que en la actualidad distintas jurisdicciones tienen un déficit en investigaciones contra estos delitos. Valverde Okón acotó que existen reportes que confirman dicha situación.

“El número de casos de lavado de dinero y de recuperación de activos, así como reportes de operaciones sospechosas relacionados con delitos ambientales, es bajo en relación con la escala del delito denunciado. Además, las respuestas proporcionadas por las delegaciones reflejaron la complejidad de las regulaciones, responsabilidades, y poderes relacionados con los delitos ambientales”, apuntó.

Valverde Okón resaltó la colaboración sobre este tema que ha realizado la UIF en organismos como el Grupo de Acción Financiera Internacional, el cual, informó, se encuentra en la elaboración de un reporte que detalle el camino para abordar las investigaciones financieras respecto a este delito.