Sin una oposición clara rumbo a las elecciones del 2021, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, Morena, se enfrenta a retos internos para mantener su hegemonía en ambas cámaras del Congreso de la Unión, especialmente en San Lázaro, opinaron expertos.

El reto primordial que afronta Morena y el proyecto del Ejecutivo federal es consolidarse como un partido independiente de la figura de López Obrador ya que, por primera vez desde su fundación, no podrá usar la imagen del tabasqueño con la cual “mucha gente llegó a la Cámara de Diputados fotografiándose”, dijo el especialista en el Congreso, Fernando Dworak.

El experto apuntó que uno de los errores más graves que pude cometer la debilitada oposición en la contienda electoral del próximo año, es centrar su discurso en el mandato lopezobradorista ya que, refirió, equivale a poner en la boleta la imagen presidencial.

“Estarían renunciando (la oposición) a un planteamiento alternativo (...) a dar un discurso de contraste, no en torno a una persona, sino en torno a una agenda concreta”, apuntó.

Dworak recordó que la mayoría que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) tiene en el Senado de la República no se modifica en los comicios del 2021, por lo que la contienda se centrará en la Cámara de Diputados.

José Fernández Santillán, politólogo del Tec de Monterrey, indicó que Morena buscará mantener su mayoría en la Cámara Baja que significaría dar continuidad al proyecto político de López Obrador.

“Él mismo lo ha dicho: la Cuarta Transformación no es de un sexenio, sino es un proyecto histórico a largo plazo. Entonces, si en el 2021 no obtiene la mayoría en la Cámara de Diputados ese proyecto se verá interrumpido”, opinó.

A la fecha, de las 500 curules que conforman la Cámara Baja, 251 (50.2%)son ocupadas por legisladores de Morena; 78 (15.6%) son del PAN; 46 (9.2%) del PRI; 42 (8.4%) del PT; 27 (5.4%) de MC; 26 (5.2%) de Encuentro Social; 13 (2.6%) del Verde Ecologista; 11 (2.2%) del PRD; y seis (1.2%) sin partido.

La Cámara de Diputados tiene relevancia -y por tanto tener una mayoría de legisladores- porque entre sus facultades exclusivas está la aprobación del presupuesto federal de cada año.

Asimismo, nada impediría que, de obtener la mayoría en la Cámara Baja, López Obrador pretendiera, mediante los diputados federales morenistas, dictar leyes de su interés, abrogarlas, modificarlas e interpretarlas, tal como han intentado y logrado otros mandatarios mexicanos aun sin gozar de mayoría legislativa.

Contrapesos, necesarios

La falta de contrapesos para un proyecto político es peligroso ya que “eso significaría la prolongación del debilitamiento del sistema de partidos (...) También habría que ver cómo quedan las gubernaturas; podría ser que Morena se hiciera, por lo menos, de la mitad”, previó el especialista del Tec de Monterrey, Fernández Santillán.

Para Germán Pérez Fernández del Castillo, experto de la UNAM en contiendas electorales, los contrapesos al poder presidencial y de Morena, con miras al 2021, deben llegar a través de los mecanismos institucionales.

“Hay gente muy acelerada, hay movimientos, hay uno que, creo, se llama Frena (Frente Nacional AntiAMLO), que se manifiesta en los coches y que no quiere que termine su sexenio. No, aquí no se trata de golpes de Estado, sino de actuar institucionalmente porque él llegó institucionalmente y debe ser limitado institucionalmente”, aseveró.

El especialista reiteró que los procesos electorales son la forma “democrática de limitar el poder a un gobierno”.

Por su parte, Héctor Marcos Díaz Santana, experto en comicios y extitular de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade), mencionó que el escenario político de la actualidad aún puede cambiar derivado de la fluctuación en las decisiones que tome el electorado a causa de los eventos que puedan venir.

“En las encuestas que se han hecho, uno de cada tres ciudadanos todavía no decide su voto, pero la experiencia de algunas elecciones ha demostrado que el voto es bastante volátil.

“Son factores del momento, son factores históricos, condiciones socioeconómicas, crisis estructurales las que hacen definir. En síntesis, todavía falta un largo trecho por esperar”, dijo.

Díaz Santana recordó que en el 2021 habrá al menos dos partidos más que buscarán el voto de los mexicanos, además de la figura de los candidatos independientes que, aunque hasta la fecha no han sido tan atractivos para el electorado, dicha situación podría cambiar.

“Aquí es un juego de mayor rentabilidad, entonces se está hablando ahora de que si no hay posibilidad de ser competitivos, algunos partidos políticos, se pueden coaligar y yo creo que esa podría se una de las opciones”.

El especialista de la UNAM, Fernández del Castillo, coincidió en que la coalición de partidos en los comicios del 2021 puede significarle a Morena una fuerte oposición.

“Grosso modo tenemos un primer escenario en donde no logran un acuerdo los partidos políticos (de oposición), entonces Morena, es muy probable que retenga la mayoría en el Congreso, quizá no la mayoría calificada y ni siquiera la mayoría absoluta, pero con sus alianzas y amigos no le sería imposible seguir aprobando las leyes. Y la otra es que se logre un frente entre los partidos políticos (de oposición)”.

El extitular de la Fepade, Díaz Santana expuso, por otra parte, que dos de los principales factores a observar en la contienda del 2021 serán el uso de programas sociales con fines de coaccionar el voto de los ciudadanos, así como las conferencias matutinas presidenciales; estas últimas debido a que podrían considerarse como un acto de propaganda política por la oposición en la contienda electoral del próximo año.

“Fiscalizar los programas sociales no es responsabilidad del Instituto Nacional Electoral (...) la primera responsabilidad de la buena utilización de los programas sociales tiene que ser de la Secretaría del Bienestar y, en segundo, de la Función Pública”, apuntó.

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