En general, los debates entre candidatos a puestos de elección popular no mueven en gran medida la intención del voto de los ciudadanos salvo en dos casos: que le vaya muy bien o le vaya muy mal a alguno de ellos y se refleje en los números que reportan las encuestas, señaló Rubén Aguilar.

El especialista en comunicación gubernamental y quien fuera uno de los encargados de entrenar al candidato a la presidencia Cuauhtémoc Cárdenas previo al debate de 1994, explicó que se puede reflejar en la intención del voto si un aspirante se desempeña extraordinariamente bien y es notorio, tanto para los que vieron el debate, como los que recibieron información del mismo producto de los programas de análisis de ese evento, o bien de las noticias generadas del mismo en los diferentes medios de comunicación.

El otro escenario donde puede afectar la intención del voto es cuando a un participante le haya ido muy, pero muy mal y con su actuación al público le quede claro que se trata de un personaje que no tiene el conocimiento suficiente o las habilidades mínimas para ostentar el cargo que persigue.

El también académico de la Universidad Iberoamericana y del Centro de Investigación y Docencia Económicas mencionó que también es importante poner atención a lo que llaman en Estados Unidos como el spen, que es el debate del debate mismo.

Explicó que el spen se articula en los medios de comunicación donde se reúnen representantes de los candidatos para analizar y discutir el desempeño que tuvieron los abanderados.

“En el posdebate o en el spen puede ganarse el debate aunque en el propio debate te haya ido muy mal o regular”.

Rubén Aguilar enfatizó que quienes corren mayores riesgos en los debates son los que llevan una ventaja en la intención del voto, pues si incurren en una equivocación les puede resultar muy costoso para lo que resta de su campaña electoral.

Sin embargo, también tiene más riesgos el que ha generado mayores expectativas de tener un muy buen desempeño.

“Lo que puede ocurrir es que si no le llegan las expectativas generadas entre los ciudadanos puede dar la impresión de que tuvo un mal desempeño, incluso aunque lo hiciera bien”.

Por otra parte, el exvocero de la Presidencia durante la administración del panista Vicente Fox comentó que, a diferencia de debates anteriores, en el del próximo domingo puede darse una mayor interacción entre los candidatos, quienes podrán volver a preguntar o decir “no contestaste lo que te pregunté” y si no responde alguno, puede quedar en evidencia.

Señaló que se espera que el próximo encuentro sea más atractivo que los anteriores tanto por lo que se espera puedan hacer los candidatos como los moderadores, particularmente en la primera mitad de ese evento.

A qué debemos poner atención según Aguilar Valenzuela

  1. Observar la calidad de las propuestas

Que no sean sólo discurso, rollo, demagogia o vulgar propaganda. Elementos que le permitan saber de lo que está hablando o que de verdad es una persona que puede conducir el país. Que no les den gato por liebre; que tenga la suficiente información para que no se deje guiar sólo por emociones como si le cae bien o mal.

             

  1. Ver la capacidad del personaje

Que no se enoje (el que se enoja siempre pierde). Si se comporta como una persona que no tiene control de sí mismo, quiere decir que es peligrosísimo porque significa tener un personaje que reacciona por emociones y no con la cabeza fría. Hay que ver cómo reacciona a cuestionamientos, a la crítica, si es una persona realmente fría, calculadora, que realmente tenga capacidad de respuesta, que sea hábil, que se vea que tiene conocimientos y capacidad de articular ideas y de ser rápido en la cabeza.

  1. Capacidad para comunicar

Ver si tiene habilidad para hacer llegar el mensaje, para en razón de su capacidad, articular, poder convencer de que cierta ruta es el camino adecuado.

             

  1. Capacidad de dialogar

Que se vea que es capaz de intercambiar posiciones y está dispuesto a escuchar razones y que realmente es un hombre o mujer de diálogo y no dogmático, cerrado, incapaz de entrar en razonamiento.

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