El presidente Andrés Manuel López Obrador decidió entablar una alianza con el Ejército y la Marina, por lo cual, soldados y marinos van a ganar privilegios, planteó el director general del Instituto de Estudios Criminológicos Transdisciplinarios (Iecrimt), Pedro José Peñaloza.

En entrevista, el doctor en Ciencias Penales y Política Criminal explicó: “La alianza que tiene López Obrador con las Fuerzas Armadas es muy sencilla: tú me acompañas estos cinco años; fortalece a la Guardia Nacional y en cinco años dejo a mi sucesor para reproducir mi modelo. Esa es su fórmula, es un hombre pragmático, inteligente, pero no tiene conceptos criminológicos”.

Expuso que el presidente de la República no le tiene confianza a nadie más que al Ejército y a la Marina. Por ello se alió con ellos. “Les dijo: ustedes van a ser mi brazo ejecutor de todo, desde albañiles, desde proyectistas, desde combatientes del narco. Todo van a hacer”.

Asimismo, destacó que esta alianza tiene implicaciones prácticas, aunque no va a ir muy lejos porque el Congreso le dio cinco años para que salgan de la Guardia Nacional los elementos de la Marina y del Ejército que fueron enviados para integrar esa fuerza civil”.

Lo grave, de acuerdo con el analista, es que “lo que va a pasar, es un saldo negativo”.

Para el especialista en política criminal, con esta situación las Fuerzas Armadas ganan privilegios.

“Son los que hacen todo, los que tienen las mejores condiciones de vida, los que tienen las mejores condiciones de salud. Ellos siguen manteniendo sus privilegios. No estoy planteando que se los quiten, pero a la pregunta de qué ganan, pues ganan privilegios.

“El Ejército es ahora multiusos. Hacen de todo porque tienen una alianza con López Obrador y esa alianza va a durar cinco años”, lo grave es que en cinco años no se va a detener el problema de violencia que vive el país.

Peñaloza destacó que la política criminológica que tiene el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador es esencialmente la misma que la que implementaron los expresidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

En su opinión, el gobierno actual no tiene la menor idea de lo que significa construir una política que enfrente las violencias; no tiene ningún instrumento conceptual para hacerlo porque está entrampado en la vieja lógica de que lo importante es impactar a la audiencia social.

Él, (López Obrador) lo que busca es hacer creer a los ciudadanos que está ganando la batalla al crimen, lo que significa, en términos conceptuales, populismo punitivo, por lo tanto, no hay ninguna posibilidad de que gane la batalla frente a la violencia y la criminalidad.

Por otra parte, llamó la atención en que este gobierno sigue confundiendo la política social con la política de prevención del delito.

Destacó que la política de prevención implica trabajar en varias coordinadas como la de los jóvenes, desigualdad, pobreza, concentración del ingreso y la del proceso de inequidad social.

El gobierno actual, profundizó, lo único que está haciendo es instrumentar igualadores sociales, que es una vieja política que solamente hace que los pobres esbocen una sonrisa cada mes, pero toda su vida siguen siendo pobres.

Por ello mencionó que no es cierto que su política ataque las causas de la criminalidad. Una prueba de ello, indicó, es que no ha tocado, “ni con el pétalo de una rosa”, la reforma fiscal para que los más ricos del país paguen más impuestos de lo que ahora contribuyen.

Mantiene los mismos ejes que sostuvieron la lógica de seguridad pública en los gobiernos anteriores que son los de combatir los efectos de la criminalidad y minimizar la seguridad pública, insistió.

Estamos en presencia de un gobierno federal que tiene discurso de una política social, pero en la práctica tiene como lógica la práctica militar, manifestó.

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