Sinaloa y Michoacán tienen como factor común el que las actividades criminales e ilegales están arraigadas socialmente, menciona Edna Jaime, directora de México Evalúa.

La titular de esta fundación, encargada de evaluar las políticas públicas en materia de seguridad, explica que la debilidad institucional detonó que el crimen organizado, en el caso de Sinaloa y ahora en Michoacán las autodefensas, llenen los vacíos del Estado, sobre todo en materia de seguridad y empleo.

En Michoacán tuvieron cierta protección los cárteles de la droga hasta que atentaron contra el ciudadano. Hubo un punto de inflexión de tolerar la actividad criminal, permitir el arraigo social como componente ideológico. En el caso del Chapo también hay mucha tolerancia por parte de la sociedad a la actividad criminal. El umbral entre lo legal e ilegal es muy borroso.

El Chapo sí era considerado como un benefactor, como un escudo frente a la incursión de grupos criminales sangrientos o cobradores de rentas o extorsiones. Ese estado es controlado por el cártel de Sinaloa y hubieron ciertas certezas por ese hecho .

Las marchas en Culiacán y Guamúchil, Sinaloa, son la respuesta de los civiles a la detención del máximo líder del Cártel de Sinaloa, El Chapo.

Ellos se beneficiaron de esta actividad criminal, además de la compra de voluntades, a través de prebendas o despensas, lo que sí retrata un problema enorme de nuestra tolerancia a la ilegalidad .

Menciona que comunidades vulnerables, olvidadas por el Estado en términos económicos y de oportunidades, son proclives a ser compradas o beneficiadas por personas como Joaquín Guzmán Leora.

Edna Jaime afirma que si hubiera instituciones fuertes en la justicia y la seguridad, economías pujantes, oportunidades de desarrollo, la situación en estos estados mencionados sería distinta.

Si tuviéramos una cultura política distinta y cultura de legalidad diferente, este fenómeno estaría muy acotado. Ciertamente seguiría existiendo, porque estamos frente al mayor consumidor de droga, pero no tendría la dimensión que tiene. Se conjugan muchas cosas: debilidad de Estado y no sólo de justicia y seguridad, sino debilidad para generar oportunidades de crecimiento económico, oportunidades de educación. Todo esto conjugado cobró la factura , lamenta.

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