Luego de que la Coparmex y el Consejo Coordinador Empresarial advirtieron que la tipificación de facturas falsas como delincuencia organizada es el inicio del terrorismo fiscal, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que quedó “anonadado” con esa reflexión. Aseguró que si los empresarios no falsifican facturas o no constituyen empresas fantasma, no tienen nada que temer.

En conferencia de prensa en Palacio Nacional, el Presidente celebró que la Cámara de Diputados haya aprobado las reformas a diversas disposiciones legales para tipificar la defraudación fiscal, así como la compra-venta de facturas falsas como delitos de delincuencia organizada, situación considerada grave, por lo que amerita prisión preventiva.

“Me llama muchísimo la atención. ¿Cómo una organización empresarial va a estar en desacuerdo?¿Cómo se va a estar apoyando la falsificación de facturas? Lo que están demostrando es que ellos estaban de acuerdo con estos ilícitos. No estoy hablando de todos los empresarios, me refiero a la actitud de los dirigentes que se comportan —la vez pasada lo dije— parecen un sector de un partido, así como antes los sectores de los partidos, así están actuando. (…) Me dejó anonadado este asunto”, expresó.

El Presidente de la República dijo que, por el contrario, los empresarios no tienen nada que temer, siempre que no cometan defraudación fiscal.

“Nada debe nada teme. En la ley se puede decir que es delito grave el falsificar facturas, el crear empresas fantasmas para evadir impuestos; pero si ellos no falsifican facturas, si ellos no constituyen empresas fantasmas, ¿qué les va a preocupar?”, se preguntó.

El mandatario federal dijo respetar la decisión de la Coparmex y el CCE para promover amparos en contra de las reformas aprobadas.

“Todos los amparos que sean, están permitidos, es un derecho; pero esto no es sólo un asunto legal, es un asunto moral, los deja muy mal parados. Imagínense que estén defendiendo facturas falsas”, planteó.

Finalmente, López Obrador argumentó nuevamente que por este tipo de delitos, la hacienda pública dejaba de recibir anualmente 400,000 millones de pesos al año.

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