Los jóvenes en México padecen pobreza y falta de oportunidades, por lo que fortalecer el sistema educativo nacional y fomentar la inserción laboral son fundamentales para el desarrollo de este sector de la población, indicó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En el marco del Día Internacional de la Juventud, el instituto de evaluación de las políticas federales para combatir la pobreza informó que cuatro de cada 10 jóvenes, es decir, personas que se ubican entre los 12 y 29 años de edad se encontraban en situación de pobreza hasta el 2016.

De los 37.5 millones de personas que se encuentran entre este rango de edad en el país, 7.3% padece pobreza alimentaria, es decir, extrema.

Las carencias sociales que padecen los jóvenes son importantes de acuerdo con el Coneval, ya que si se suman los gastos promedio que debe realizar en transporte público, alimentación, comida, educación, cultura, salud y recreación uno de cada dos jóvenes no tiene los ingresos suficientes para poder cubrir dichas necesidades.

En materia de empleo, el Coneval informó que, en concordancia con el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018, hasta el año pasado, seis de cada 10 se encontraban laborando en el sector informal.

“Respecto a su nivel salarial, más de 50% percibía de uno y hasta tres salarios mínimos; esto equivale a un ingreso entre 2,220 y 6,661 pesos al mes”, precisó el Coneval.

Además de los bajos salarios, la tasa de desocupación entre los jóvenes casi duplica a la tasa promedio nacional que se ubicó hasta el cuarto trimestre del 2017 en 3.3%, mientras que este indicador entre los jóvenes se ubicó en 5.9 por ciento.

“La población no económicamente activa (PNEA) joven está conformada en su mayoría por mujeres (65.9%) de las cuales, 51.1% reportó dedicarse a quehaceres del hogar y 46.3% a estudiar.

“Para el caso de los hombres que forman la PNEA, 83.1% reportó dedicarse a estudiar y únicamente 5.7% señaló que se dedican a quehaceres del hogar. Estas cifras muestran la persistencia de roles de género relacionados con el uso del tiempo y las obligaciones domésticas entre la población joven”, puntualizó el Coneval.