El subdirector de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa, dijo que sí puede haber un diferimiento de la segunda dosis de la vacuna de Pfizer hasta dos semanas posterior a la aplicación de la primera; sin embargo, indicó que los gobiernos deben garantizar la inmunización completa.

“Todos los estudios de eficacia que fueron realizados (lo) hicieron... para dos dosis, lo que es posible es postergar un poco la segunda dosis dos semanas más, esto sí parece ser conveniente, pero empezar con una dosis sin tener la expectativa de la segunda dosis puede ser una medida que no tenga el impacto esperado porque las personas no van a estar protegidas”, advirtió.

Cabe destacar que en México, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, mencionó que se podría diferir de 21 a 28 días la aplicación de una segunda dosis.

Así, durante una sesión informativa por Internet para analizar la evolución de la pandemia en América, la OPS llamó a los países de la región, incluido México, a contar con un plan de vacunación que evite imprevistos y cuya operación esté a cargo de expertos en salud debidamente capacitados.

La directora de la OPS, Carissa F. Etienne, también llamó a aquellos países que ya comenzaron la vacunación, a corregir las fallas a efecto de garantizar a la población un acceso puntual a la vacuna.

Cabe destacar que en México, el gobierno involucró a los llamados “servidores de la Nación” en la Operación Correcaminos, cuya función será vacunar a la población contra Covid-19. Son unas 20,000 personas que antes se dedicaban al levantamiento de censos y la entrega de apoyos sociales del gobierno.

“Hay muchos profesionales de la salud que estarán participando en las vacunaciones; tienen que recibir capacitación y preparación”, advirtió Carissa F. Etienne.

La experta de la OPS sugirió a los países que sus estrategias tengan definidos los siguientes criterios: cuál será la vacuna que llegará y cómo adaptar la cadena de frío que requiere; priorizar a los grupos vulnerables que irán por delante en la inmunización; capacitar al personal de salud; y contar con una campaña de comunicación para la población.

“No podemos dejar que las campañas de vacunación se fracturen a lo largo de la línea de inequidad que ha marcado la salud de nuestra región. Los despliegues de vacunas deberán priorizar aquellos que están a riesgo. Los trabajadores de la salud que están al frente, así como las personas de edad y que tengan condiciones preexistentes. Debe también priorizarse las comunidades de menores recursos”.

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