WASHINGTON, E.U. La Organización Mundial de la Salud estima que en el 2025 habrá 1,100 millones de personas que seguirán fumando cigarrillos a pesar de los esfuerzos y las estrategias en materia de salud, fuertes imposiciones fiscales a las empresas tabacaleras, los altos precios en las cajetillas e incluso de las fuertes alertas de muerte. Sin embargo, lo que se requiere es la reducción del riesgo en la población frente al tabaquismo, así lo consideraron especialistas durante la Tercera Cumbre del Cigarro Electrónico (The E-Cigarrette Summit).

“El legado de la industria tabacalera: era y sigue siendo el peor enemigo de la salud pública, por lo que la tecnología está en constante evolución, hay una oportunidad para mejores productos”, dijo Steven A. Schroeder, director del Centro de Liderazgo para dejar de fumar (Smoking Cessation Leadership Center, UCSF).

Explicó que la mayoría de los fumadores quieren renunciar, pero no es tan sencillo dejarlo. “Hay que hacer todo lo que sea posible para evitar que se fume, o bien que nadie consuma productos de tabaco combustible”.

Consideró que el planteamiento de que los cigarros electrónicos ayudan a los adultos a dejar de fumar y/o a sostener la adicción, es un tema que se está investigando “necesitamos más y mejor ciencia sobre los daños y beneficios de los productos, una mejor comprensión de la eficacia de los enfoques reglamentarios, además de educar al público sobre los peligros de la nicotina y los productos combustibles, sin dejar de prestar atención en otros problemas urgentes como el consumo de cannabis, el mentol y los cigarros”.

Evolucuón

Los cigarros electrónicos nacieron aproximadamente hace 13 años, sin embargo, el uso se ha acelerado en los últimos tres años. “Hay un cambio significativo en el patrón de uso de cigarros de combustión a cigarros electrónicos, en donde el 30% de los adultos lo considera menos perjudicial para su salud”, dijo Brian King de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Explicó que el humo del tabaco contiene al menos 70 sustancias químicas que provocan cáncer, conocidas como cancerígenos. “Cada vez que usted inhala ese humo, esas sustancias químicas ingresan al flujo sanguíneo, que luego las transporta a todas las partes de su cuerpo. Muchas de estas sustancias químicas pueden dañar su ADN, que controla cómo su cuerpo produce nuevas células y dirige cada tipo de célula para que cumpla su función original. Un ADN dañado puede hacer que las células se multipliquen de una manera distinta a la que no deberían, y estas células atípicas pueden convertirse en cáncer, por ello, es fundamental que se desarrollen políticas públicas que vigilen el consumo de los cigarros y los cigarros electrónicos”.

Experiencias internacionales

“En el caso de Australia aumentamos a 10 dólares el precio de la cajetilla de cigarros, pero el impacto de tal medida no es ninguno – así que básicamente la estrategia de precios ya no funciona, pero está afectando el estrés financiero y la desigualdad (fumadores de bajos ingresos), además de un aumento de la venta de los cigarrillos ilegales. La falta de regulación para los cigarros electrónicos ha provocado que el mercado negro siga aumentando, y como no existe vigilancia es peligroso”, dijo Colin Mendelsohn, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Nueva Gales del Sur.

Deborah Arnott, directora ejecutiva de Acción en Tabaquismo y Salud del Reino Unido consideró que los objetivos son: salvar vidas acelerando la disminución del tabaquismo, protegiendo a los jóvenes y reduciendo el impacto a los fumadores de segunda mano. “La nicotina cuenta con licencia medicinal para uso a largo plazo en Gran Bretaña y ese mismo principio se sostiene para los cigarros electrónicos. En Gran Bretaña hay más de 120 organizaciones de la sociedad civil respaldan el cambio de cigarro combustible a cigarro electrónico”.

Canadá tiene una nueva legislación y estrategia en cuanto al tabaco, la intención es ayudar a los canadienses que usan tabaco, proteger a los jóvenes y no consumidores de la adicción a la nicotina, fortalecer la capacidad de vigilar la ciencia y desarrollar enfoques para la población indígena. “El vapeo o cigarro electrónico podría aportar beneficios para la salud pública si reducen la muerte y las enfermedades relacionadas con el tabaco, sin embargo, podría traer riesgos si los jóvenes empiezan a usar nicotina y si los productos no están estrechamente vigilados y si abren una puerta para fumar”, dijo James Van Loon, director general del Control de Tabaco de Salud en Canadá.

Soluciones

Loon enfatizó que las tasas de vapeo juvenil están creciendo, por lo que es necesario un reglamento adicional en cuanto a la preparación, el etiquetado, poner atención en cuanto a la variedad de sabores, la concentración de nicotina y que existan restricciones en el diseño y envasado del producto, además de evitar la venta en línea, sólo se deben vender a adultos.

“El problema que estamos tratando de resolver: abordar el llamamiento juvenil. Centrarse en los productos finales aromatizados (aparte de la menta del tabaco), para evitar que los menores de edad pueden adquirirlos. Hay que tener una comunicación precisa sobre el riesgo relativo tanto para adultos como para jóvenes”, dijo Stacy L. Ehrlich, socia de Kleinfeld, Kaplan & Becker.

David Levy, profesor de Lombardi Oncología en el Centro de Cáncer, dijo que el mercado del cigarro electrónico está menos concentrado ya que la gran industria no tiene una gran participación en el segmento, el mercado ha sido dominado por independientes, es un producto cambiante, por lo que es fundamental las políticas de reducción de riesgo que van de la mano con la vigilancia de las autoridades.

Autorizan venta de iqos en Estados Unidos

El pasado 30 de abril, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó la comercialización del producto IQOS de Philip Morris Products S.A. en dicho país.

Según el documento, después de un análisis científico riguroso de más de dos años, ha determinado autorizar la comercialización de estos productos como una medida apropiada para proteger la salud pública porque el producto emite menos o menores concentraciones de los tóxicos que producen los cigarros.

La autorización incluye una serie de reglas de comercialización, mismas que tienen como fin proteger a los menores de edad, a la vez que permitir que los adultos fumadores tengan acceso a productos sustitutos del cigarro de combustión.