A 79 años de su fundación, el Partido Acción Nacional (PAN) enfrenta al interior y en la coyuntura política nacional, uno de los principales retos de las últimas décadas: sanar las heridas que dejó una candidatura presidencial fracasada y una presencia disminuida que lo redujo a una oposición sin posibilidad de maniobra.

El diagnóstico de Rodrigo Salazar, coordinador de la maestría en Gobierno y Asuntos Públicos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) es contundente: Acción Nacional será espectador para los siguientes años.

“Los tres años que vienen para el PAN van a ser sombríos y tristes, porque es un partido que va a estar en esta Legislatura reducido a la impotencia”, dijo en entrevista.

No tiene, refirió, la capacidad de bloquear las iniciativas, ni está en una situación de poder negociar con el actor relevante (Morena); entonces al PAN así lo vamos a ver, no puede hacer otra cosa.

Luis Felipe Bravo Mena, panista de cepa y ex dirigente nacional del partido, reconoce una circunstancia complicada para el blanquiazul; sin embargo, con más optimismo observa la crisis y asegura que con casi ocho décadas de existencia no será la primera vez que enfrenten este escenario.

“Este largo camino del PAN de 79 años lo ha hecho vivir todas las experiencias. Después del gobierno ha pasado de nuevo a la oposición, pero el PAN va a permanecer. Los militantes o personas que se confunden pensando que sin poder Acción Nacional tendrá la vida muy difícil, no es así”, señaló.

Los pasados comicios colocaron al partido en una posición adversa en el Congreso, pocos triunfos en las gubernaturas y Congresos locales, la división al interior tras la fallida candidatura de Ricardo Anaya y la renovación de su dirigencia nacional en noviembre.

Frente a la coyuntura política nacional, Bravo Mena dijo que el PAN debe “retomar su ADN ciudadano que lo hizo resistir permanentemente” a gobiernos autoritarios, así como convocar a la ciudadanía para retomar “la lucha por las libertades, la lucha por la libre empresa, los derechos ciudadanos, para que el pluralismo y la convivencia democrática se restaure plenamente en México”.

En el proceso interno de reestructuración del partido, el exlíder blanquiazul refirió que la competencia se debe resolver sin ánimo de ruptura o desgarramiento y que a pesar de “pasiones desatadas, visiones encontradas, enojos, rencores guardados”, se debe ver a Acción Nacional como una alternativa de vida democrática en México.

“Que la competencia no sea de ruptura. El que gane no tiene por qué aplastar, ni desterrar, ni excluir a quienes pierden. Son voces valiosas, puntos de vista necesarios y que hay que incluir en el proceso final. Competir no es aniquilar, así no lo hemos entendido en el PAN”, dijo.

Salazar Elena consideró que el partido encontrará la forma de resolver sus problemas internos y va a sobrevivir porque posee bastante historial “para saber salir de este tipo de tropiezos”.

“El PAN tiene que replantearse su perfil ideológico en el sentido de qué le estaría ofreciendo a la ciudadanía para que voten por esta opción”, manifestó.