Los cuatro candidatos a la Presidencia de la República han presentado, desde diciembre del año pasado, un listado de propuestas para su posible gestión, desde seguridad hasta mayor transparencia; sin embargo, no se había puesto sobre la mesa la posibilidad de someterse a exámenes médicos para conocer su estado de salud.

Después de que Josefina Vázquez Mota tuvo un mareo -el 2 de abril- cuando recibió la agenda México 12.18 , formulada por organizaciones civiles, ella misma propuso someterse a un examen médico, siempre y cuando el priísta Enrique Peña Nieto se practique pruebas toxicológicas y de polígrafo.

A diferencia de Estados Unidos, en donde el presidente en turno, Barack Obama, se realiza cada año un examen médico que es presentado a la ciudadanía, en México el expediente clínico de los mandatarios es considerado un dato personal sensible, por lo que no es posible conocerlo, únicamente el propietario tiene acceso a él.

Para la especialista en temas de transparencia, Emilene Martínez, en el vecino país del norte esta información es pública, ya que un médico se encarga de informar sobre el estado de salud del Mandatario estadounidense. En nuestro país, reconoció, esto aún no es posible.

El director de la organización Sonora Ciudadana (que integra el Colectivo por la Transparencia), Guillermo Noriega reconoció que los datos sobre el estado de salud de candidatos y gobernantes no se debe conocer, pues podría generar actos de discriminación -en caso de algún padecimiento-; no obstante, sería bueno conocer (como gobernantes) el estado de salud mental, al menos .

En enero, en el marco de la presentación del libro Hacia una política de rendición de cuentas, la comisionada presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos, Jacqueline Peschard, evitó opinar sobre este asunto. Incluso Mauricio Merino, coordinador del texto, no quiso opinar -en aquella ocasión- sobre el tema.

Y es que el acceso al expediente clínico está limitado al propietario de los datos, es decir, es la única persona que puede pedir y obtener esta información.

UN EXAMEN QUE NO INVADE PRIVACIDAD

Emilene Martínez, de México Infórmate, reconoce que en Estados Unidos el Presidente se debe someter a un examen médico anual, no es si lo quiere, es una obligación .

Consiste en que un médico, después de practicar el examen informa a la nación si el Mandatario está en aptitudes de seguir al frente del país. En el último examen físico del 2011 se explica que (Obama) dejó de fumar, que está en buen estado de salud, que toma alcohol de manera moderada. Es un examen que no invade la privacidad .

Mencionó que con esta práctica no hay invasión a los datos personales. Lo único que se evalúa es si está apto, no hay detalles .

En tanto, el director de la organización Sonora Ciudadana, Guillermo Noriega, consideró que en nuestro país el derecho a la intimidad incluye el estado de salud de las personas y recordó que datos sobre el expediente clínico únicamente los puede conocer el interesado.

Sin embargo, dijo, en el caso de los servidores públicos, sería de interés general conocer el estado de salud.

En México no se puede conocer este tipo de información debido a que podría generar discriminación. La línea es muy delgada, se podría conocer, ya que no implica un alto riesgo para la gobernabilidad .

En su opinión, abrir información sobre el estado físico de funcionarios públicos sería adecuado, una vez que (los candidatos) sean electos que muestren de alguna manera un poquito de solvencia mental .

DE LOS CUATRO CANDIDATOS, ENTRE TRES SE ACUSAN

El debate respecto de que los candidatos hagan públicos sus expedientes médicos vuelve a estar bajo la lupa debido a que en las últimas semanas hemos visto mareos de la candidata del PAN; columnas de opinión que aseguran que la salud de López Obrador está deteriorada -lo cual han negado-, o la insinuación constante de Vázquez Mota para que Peña Nieto presente sus exámenes toxicológicos, nos regresan a un tema que en otros países ha sido zanjado, y que es la importancia de que el electorado conozca, antes de votar, la salud de quien podría ser su gobernante.

DERECHOS CIUDADANOS

DISCUSIÓN INCÓMODA PARA VARIOS GOBIERNOS

En México, el tema de la salud de los gobernantes no ha alcanzado la seriedad que en otros países.

Si bien el debate se volvió intenso el sexenio pasado ante las distintas versiones de que Vicente Fox padecía bipolaridad -en el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública se dieron discusiones incendiarias entre los consejeros de este organismo por una decena de solicitudes de información que pedían conocer la salud del Presidente en turno- al final, en una votación que nunca alcanzó la unanimidad, el IFAI decidió que los gobernantes tenían los mismo derechos que cualquier ciudadano para que se respetara la privacidad de esos datos.

En el libro En el poder y la enfermedad (Ediciones Siruela), el afamado doctor David Owen detalla las enfermedades de decenas de Jefes de Estado que ocultaron su padecimiento a su electorado con la complicidad, en casi todos los casos, de sus médicos. La conclusión del libro no es menor: en la mayoría de los casos las enfermedades graves derivaron en un mal gobierno.

En México, el tema sigue incomodando no sólo a los gobernantes sino también a los comisionados del IFAI, encargados de velar por la transparencia, quienes lejos de abrir el debate mantienen una resistencia ante cualquier pregunta que pudiera darnos luz.

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