El presidente Enrique Peña Nieto afirmó que las reformas estructurales aprobadas durante su mandato no tienen sello personal porque se concretaron en democracia y con el concurso de los tres poderes de la Unión, los tres niveles de gobierno y la sociedad mexicana.

“Las reformas no tienen sello personal ni color partidista. Su único fin es el bienestar colectivo. Los cambios son producto de una democracia madura”.

Al encabezar en la residencia oficial de Los Pinos la ceremonia con motivo del Día del Abogado, el titular del Ejecutivo federal explicó que dichos cambios integrales partieron de un diagnóstico muy claro que identificó las principales barreras que limitaban el desarrollo de México.

Destacó que esas reformas se construyeron en un escenario de pluralidad, libertad y democracia y ya se han traducido en beneficios tangibles para los mexicanos, aunque su mayor potencial habrá de desarrollarse en los próximos años.

En el acto, realizado en el marco de la conmemoración del bicentenario del natalicio de Ignacio Ramírez, el Nigromante, el mandatario mexicano recibió una estatuilla del insigne jurista.

Durante toda la historia de México, explicó, cada administración ha edificado sobre los logros de las anteriores y corregido el rumbo cuando ha sido necesario.

El desarrollo de México no parte de cero cada seis años, pero al iniciar su gobierno, dijo, consideró necesario llevar a cabo ajustes pospuestos durante décadas y que para insertar al país en el siglo XXI era necesario contar con un marco legal más moderno y robusto, que fortaleciera el Estado de Derecho, dinamizara todos los sectores de la economía y contribuyera a cerrar las brechas de la desigualdad.

“Con el concurso de varios mexicanos logramos concretar, en democracia, los cambios de fondo más importantes del marco legal en las últimas décadas. Se trata de cambios estructurales que fortalecen el régimen institucional, permiten acelerar el crecimiento económico y amplían los derechos de las personas”.

Fue en ese contexto que reconoció el trabajo de todos los abogados que participaron en históricas transformaciones en materia de justicia cotidiana, juicios orales y la confección del Código Penal Único.

Desde su visión, los juristas son los arquitectos de los cambios en materia de derechos humanos y amparo y han sido protagonistas en la edificación de una nueva relación entre el gobierno y la ciudadanía, que se sustenta en tres pilares: los que corresponden al sistema nacional de transparencia, Sistema Nacional Anticorrupción y a la nueva ley general de mejora regulatoria.

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