La Cámara de Diputados confecciona de reformas constitucionales para hacer de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) un órgano autónomo y que su titular pueda ser sujeto de juicio político.

Entre los propósitos de la enmienda destaca que la ASF y las entidades de fiscalización superior de los estados cuenten con plena autonomía para evitar influencias políticas que restrinjan el alcance y la objetividad de sus auditorías.

Se pretende también que la ASF pueda auditar de manera más libre y objetiva al Congreso de la Unión, en particular a la Cámara de Diputados, puesto que a la fecha existen grandes dificultades con las auditorías practicadas a la Cámara Baja al tratarse de la revisión del gasto del superior jerárquico’’ del ente fiscalizador de la Federación. Y es que si bien actualmente la ASF cuenta con autonomía técnica y de gestión en el ejercicio de sus atribuciones, depende orgánicamente de la Cámara de Diputados.

De ahí, la necesidad de otorgarle autonomía constitucional para evitar que los partidos políticos tengan una intervención preponderante en la designación del auditor superior y en la vigilancia de su actuación, cuyo nombramiento recae hoy en los diputados federales.

De acuerdo con los legisladores del PAN, las circunstancias en que se designa en la actualidad a los titulares de la ASF y a los de las entidades de fiscalización superior estatales hacen que sean órganos sin la fuerza y garantías necesarias para fiscalizar de manera adecuada el gasto público.