Durante la segunda edición del premio Las Mejores Empresas Mexicanas 2011 -organizado por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores del Tecnológico de Monterrey (ITESM), Banamex y Deloitte-, el Distrito Federal fue reconocido como la región que albergó el mayor número de proyectos galardonadas por ese esfuerzo, el cual busca promover la cultura empresarial en las diferentes entidades del país.

Entrevistada por El Economista, María Fonseca, directora de la División de Negocios del ITESM y organizadora del concurso, detalló que de 29 empresas reconocidas como las mejores en todo el país durante el año pasado, siete fueron de origen defeño. Jalisco se le acercó en el numero de emprendedores premiados con cinco firmas.

La académica comentó que durante el 2011 se recibieron alrededor de 250 registros de empresarios para ser considerados para el galardón; sin embargo, estados como Tamaulipas, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Tabasco y Yucatán no presentaron iniciativa alguna.

Para la edición de este año, la meta resulta incorporar a esas entidades ausentes e impulsar cada vez más a emprendedores locales para que representen a sus estados.

LOS PORMENORES

La entrevistada aseguró que el concurso, además de aportar experiencia tecnológica en materia de desarrollo empresarial, abre oportunidades de negocio con la promoción del evento.

Entre los requisitos para participar está el ser un corporativo de capital mexicano en su totalidad, registrar ventas de entre 500 y 2,500 millones de pesos anuales, tener una existencia mínima de cinco años y contar con reportes favorables en el Buró de Crédito.

Así, las empresas que califican dentro de esos parámetros son sometidas a una evaluación presencial en aspectos como crecimiento anual en ventas, liderazgo, eficiencia de activos, márgenes operativos y manejo de fortalezas (además de registrarse en el sitio web del concurso, www.mejoresempresasmexicanas.com).

Sin un número específico como meta de empresas a premiar en la edición 2012, Fonseca destacó la importancia de la mediana empresa local, la cual, sin ser un proyecto en génesis, ya muestra visos de políticas empresariales mejor establecidas y los frutos que éstas pueden generar, lo cual debe ser reconocido.

Creemos que es una forma de culturizar a la clase empresarial de que se puede mejorar su eficiencia y liderazgo en la sociedad, y eso les da certidumbre de continuar ante un futuro incierto (en el mercado) , comentó.

erick.ramirez@eleconomista.mx