Una vez cada doce años, las elecciones presidenciales entre México y Estados Unidos coinciden. Lo que para el Centro Wilson crea una oportunidad natural para revisar la evolución del contexto de las relaciones bilaterales y mirar hacia adelante para encontrar las formas de fortalecer los lazos. El recién electo presidente mexicano Enrique Peña Nieto y el recientemente reelecto mandatario estadounidense Barack Obama estarán operando en un paisaje de las relaciones que ha cambiado profundamente desde la última elección presidencial en cada país.

De acuerdo al reporte Nuevas ideas para una nueva era: Opciones políticas para la próxima etapa en las relaciones México-Estados Unidos , el comercio en ambos países está en auge, de tal manera que centrar mayor atención a esta fortaleza, podría cambiar el tono de la relación marcada por temas de seguridad y migración.

Avances en la agenda económica, incluidos los esfuerzos intrarregionales para mover bienes y servicios a través de la frontera de manera más eficiente, así como la cooperación en materia de comercio mundial como la Asociación Trans-Pacífico, podría proporcionar un impulso significativo para ambas naciones, recomienda el equipo de investigadores del Centro Wilson.

Elaborado por Christopher Wilson, Duncan Wood, Eric Olson, Andrew Selee y Miguel Salazar; el documento detalla que si bien se espera que las cuestiones económicas tengan una mayor atención, el trabajo del día a día en la relación bilateral seguirá centrado en la seguridad.

El informe indica que existen indicios respecto a que los niveles generales de delincuencia organizada relacionada con la violencia en México, finalmente comenzaron disminuir en 2012 y, aunque aún queda mucho trabajo por hacer en materia de seguridad pública y justicia penal en México, así como respecto al consumo de drogas en los Estados Unidos Estados, tráfico de armas, drogas y fondos ilícitos entre los dos países; afortunadamente , en los últimos seis años existe un nivel sin precedentes de cooperación entre ambos gobiernos .

Ahora los esfuerzos deben ser realizados por ambas partes para consolidar estos logros en el contexto de la nueva estrategia de seguridad definida por la administración mexicana.

Sobre la cuestión de la migración, se ha producido un cambio en la política interna en la Unión Americana que permite un debate más abierto. Esto sucede a la par que se registra una caída significativa de los flujos migratorios de México, los altos niveles de migración inversa y una economía más sólida en el país, ha comenzado a crear más puestos de trabajo al sur de la frontera.

En Estados Unidos, las autoridades tienen la oportunidad de ver todo en la manera de reformar el sistema de inmigración legal para que el país pueda asegurarse de que cuenta con el capital humano necesario, en todos los niveles, para impulsar la innovación y el crecimiento. Las autoridades mexicanas, por su parte, tienen la oportunidad de consolidar la floreciente clase media de México en aquellas comunidades donde la migración ha sido una característica de la vida con el fin de asegurarse de que la gente ya no tendrá que salir del país para salir adelante. México también podría facilitar los esfuerzos de EU de reforma mediante la indicación de la forma en que podría ayudar a cooperar con un nuevo sistema de visa si el Congreso avanza en una reforma de inmigración legal.

Para aumentar la influencia internacional de México, el gobierno tiene que ser aún más activo en las instituciones internacionales de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, para con ello convertirse en un líder regional en el apoyo a los países centroamericanos para enfrentar crisis causadas por el crimen organizado y las pandillas.

La presencia de tantas oportunidades en las relaciones bilaterales no significa que el camino por delante es libre de obstáculos, advierte este centro independiente de investigaciones. De hecho, debido a la intensa mezcla de la política interna y los asuntos internacionales que conforma la relación entre Estados Unidos y México, sin un esfuerzo decidido por parte de los gobiernos de mantener una relación bilateral positiva y productiva, que fácilmente se puede salir de este tono debido a escándalos y desacuerdos.

En este tono, la Comisión México-Estados Unidos del Inter-American Dialogue, presidido por el ex Presidente de México, Ernesto Zedillo, la Embajadora Carla. Hills, ex representante Comercial de la Casa Blanca y 25 especialistas de ambos países, presentarán este jueves el reporte Una agenda más ambiciosa , el cual, a decir de este organismo, invita a los gobiernos del Presidente Barack Obama y del Presidente Enrique Peña Nieto a aprovechar los cambios en el ambiente político en ambos países para fortalecer las relaciones bilaterales y hacerlas más productivas.