No aplicar evaluaciones en primero y segundo grados de educación básica tendrá consecuencias que afectarán el aprendizaje a largo plazo de los estudiantes en el país, no permitirá reconocer las deficiencias de los alumnos y restará autoridad y presencia de los docentes en las aulas, coincidieron especialistas.

Luego de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunciara el acuerdo por el cual los dos primeros años de educación básica se acreditarán con el solo hecho de asistir a clases, especialistas en educación aseguraron que esta decisión carece de un fundamento pedagógico.

Cabe destacar que durante primero y segundo de primaria las y los niños tienen el primer contacto con la lectura y aprenden a resolver operaciones básicas de matemáticas.

Entrevistado por El Economista, el investigador de México Evalúa Marco Fernández declaró que es necesario entender que las evaluaciones no son una carga administrativa, sino que son el instrumento más importante para medir los conocimientos.

El también profesor-investigador de la escuela de gobierno del Tecnológico de Monterrey declaró que, con base en estudios, se ha evidenciado que el caso de la deserción escolar en secundaria tiene que ver con deficiencias académicas desde grados previos, así como un problema de la aceptación del clima de violencia alrededor de la escuela y en la escuela.

“En cualquier grado escolar se necesita tener una serie de evaluaciones que le permitan a los docentes y a los padres de familia identificar si los chicos están aprendiendo lo que se les enseña en el aula; si no es así, es necesario plantear estrategias conjuntas que corrijan ese problema”, expresó.

En ese sentido, el presidente del Consejo de Suma por la Educación, Francisco Landero, dijo que este acuerdo podrá afectar el resultado en las pruebas estandarizadas, ya que, al no detectar desde un inicio las necesidades de sus alumnos, su desempeño en las pruebas será aún más bajo.

Por otra parte, expuso que las modificaciones al Sistema Educativo Nacional tienen al centro a los maestros dejando en segundo plano a las y los niños del país y calificó la reforma educativa del presidente Andrés Manuel López Obrador como “maestro-céntrica”.

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