Arguyendo que el Estado está rebasado en su capacidad de brindar seguridad pública , el PRD en la Cámara de Diputados promueve ajustar la ley a la realidad, con el fin de facilitar la autorización de licencias para la portación de armas, previa capacitación y aprobación de exámenes físicos y psicológicos.

Enmendar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos se justifica, desde la perspectiva de Israel Madrigal Ceja -quien asumió el cargo tras el desafuero de Julio César Godoy Toscano, el diputado federal acusado de tener nexos con el narcotráfico-, por la situación de inseguridad que atraviesa el país y porque las instituciones encargadas de brindar la seguridad pública han sido insuficientes para proteger la integridad y el patrimonio de los ciudadanos.

El priísta Arturo Zamora Jiménez, integrante de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara Baja, la instancia encargada de decidir sobre la propuesta perredista, manifestó sus reservas al respecto.

Aumentar los permisos por el hecho de la inseguridad puede generar un efecto de rebote donde muchas personas que llegaran a tener el permiso para portar armas de fuego podrían ser candidatos a víctimas de la leva delincuencial, porque podrían ser reclutados voluntariamente o por la fuerza por organizaciones criminales .

México no es Estados Unidos, amplió el jalisciense, donde la ley autoriza no sólo la posesión de armas en el domicilio, sino la portación en el automóvil, que es considerado una extensión del domicilio.

De acuerdo con la propuesta perredista, la autorización, por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), para portar armas debe hacerse de manera urgente, transparente y acorde con la realidad que se vive.

Buscamos fomentar el uso legítimo, seguro y responsable de las armas tanto para la práctica deportiva, como para la legítima defensa.

Que el ciudadano que solicita comprar o registrar un arma esté capacitado, pero lo más importante es que sepa respetar y cumplir las leyes , cita el proyecto en su exposición de motivos.

Según cifras de la Sedena, explicó Madrigal Ceja, aproximadamente 6,000 ciudadanos solicitan anualmente autorización para portar arma, argumentando que temen ser secuestrados o se sienten amenazados por la inseguridad que se vive en el país y sólo se aprueban 200 permisos, en promedio, cada 12 meses.

Antes de autorizar cualquier licencia, la Sedena deberá impartir al interesado un curso intensivo en el uso del arma, el cual deberá acreditar junto con los exámenes psicológicos correspondientes.

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