El primer debate entre los candidatos a gobernar la Ciudad de México comenzó caliente, con acusaciones cruzadas entre los candidatos por sus supuestos nexos con mafias y organizaciones criminales. Hubo algo en común: los candidatos quisieron dar la idea de que la Ciudad de México es una pesadilla, el culmen de la inacción política, de la inseguridad y de la corrupción, del desorden. Y, por supuesto, cada uno se presentó como la solución más adecuada para gobernar la ciudad y conducirla a una situación mejor. 

El primer debate, dirigido y moderado por el periodista Javier Solórzano Zinser, tuvo dos grandes ejes temáticos decididos previamente por el Instituto Electoral de la Ciudad de México y los candidatos: Seguridad y Justicia y Urbanismo y Sustentabilidad. Participaron siete candidatos: Mikel Arriola (PRI), Alejandra Barrales (PRD, PAN y MC), Mariana Boy (PVEM), Purificación Carpinteyro (Nueva Alianza), Lorena Osornio (candidata independiente), Marco Rascón (Partido Humanista) y Claudia Sheinbaum (Morena, PT y PES).

La intensidad marcó el debate paralelo en las redes sociales, ese espacio público donde tirios y troyanos lanzaron los dardos para atacar a rivales y las flores para beneficiar a sus favoritos políticos rumbo a la elección del 1 de julio. Pero en el fondo, ante la reiteración de promesas, en algunos casos prácticamente idénticas, las redes sociales mostraron un tono crítico a todos los candidatos y los temas abordados. Los próximos debates serán el 16 de mayo y el 20 de junio.

Aquí presentamos una selección de publicaciones en Twitter y Facebook sobre el llamado #DebateChilango:

internet@eleconomista.com.mx