El gobierno mexicano le va a hacer al Ejército una ruta de fortalecimiento de su imagen, utilizándolo como constructor de obras, pero a la vez eso le servirá para militarizar más la vida pública del país, aseveró el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera.

En entrevista, el activista social dijo que asignar nuevas tareas a las Fuerzas Armadas, como la construcción del aeropuerto para la Ciudad de México en Santa Lucía, sirve para fortalecer la estructura militar. Es para que tenga suficientes recursos.

Para el antropólogo, dedicado a la defensa de los derechos humanos de los habitantes de la región de La Montaña de Guerrero, “vemos como una tendencia a fortalecer más el rol del Ejército en temas de seguridad”.

Dijo que esa situación es delicada porque, al final, la lógica de los militares es actuar mediante el uso de la fuerza, de modo represivo, como algo que hay que contener, además de que constantemente en sus incursiones ven a la población como enemigos.

“Por más que se quiera decir que un militar tenga una formación más de derechos humanos, ellos están formados para el uso de las armas, para el sometimiento del adversario y para el control para sus estrategias de defensa.

Es por ello que es preocupante el hecho que se coloque al Ejército en tareas de seguridad pública y pensar que el problema se acaba sólo con el sometimiento de los grupos de la delincuencia.

Luego planteó que en materia de seguridad hay interrogantes sin contestar: ¿Cómo se va a hacer para contener la economía criminal? y ¿cómo se va a solucionar el problema de pobreza que hay en comunidades como las de la región de La Montaña de Guerrero, donde, de repente, la gente se ve obligada a sembrar enervantes?

En este último punto, Barrera Hernández dijo que no es que la gente quiera sembrar enervantes, pues el problema es que no hay qué comer y si les ofrecen pagarles 25,000 pesos por 1 kilo de goma de amapola, pues dedican cinco meses para cultivar esa planta y obtener ese dinero.

“Aquí no es un tema de que si es bueno o si es malo. No. Es un problema de sobrevivencia”, destacó.

El problema se agrava porque ante esa situación a los soldados los mandan a esas comunidades a destruir los plantíos y a ellos no les importa si los campesinos sembraron por una cuestión de sobrevivencia. “Ellos les dicen tú eres narco, tú estás cometiendo un delito, tú estás atentando contra la seguridad nacional cultivando amapola”.

Por eso, afirmó que no es una buena idea para México colocar al Ejército por encima de las autoridades civiles y de una estrategia para generar condiciones de seguridad en la nación.

Insistió en que la inseguridad es un asunto sumamente complejo, el cual no se va a resolver simplemente con el rol que va a desempeñar el Ejército en la estrategia mostrada hasta ahora por el gobierno federal.

El dirigente de esa organización de la sociedad civil destacó que es preocupante que ahora, en la región de La Montaña guerrerense, a partir de que se delegó en el Ejército y Fuerzas Armadas, las acciones de seguridad de todas las autoridades civiles de las comunidades tienen que estar supeditadas a la autoridad militar. Puso como ejemplo que es a los militares a quienes se les informa todas las madrugadas cuántos muertos hubo en cada noche para que ellos envíen el informe a la Ciudad de México y luego no pase nada.

Por eso, añadió, la estrategia de la Guardia Nacional no es civil, sino militar y no es una decisión de gobierno atinada.

Por otra parte, expresó que en las comunidades guerrerenses existe un dolor generalizado por las violaciones a los derechos humanos cometidos por el Ejército.

¿Debe haber una reconciliación del Ejército con las comunidades de La Montaña de Guerrero?

Sí, pero debe haber justicia.

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