No entiendo cuál es la diferencia, será porque somos de bajos recursos, no sé cuál es, si mis niños también son angelitos, no son delincuentes. Simplemente le pido unos minutos , dice al presidente Felipe Calderón la madre de los niños Bryan y Martín, quienes murieron a manos de militares en el municipio de Mier, Tamaulipas.

Cynthia Salazar y su esposo Martín Almanza, quien se encuentra herido de un brazo, viajaron desde Nuevo Laredo para buscar una audiencia con el Mandatario federal, y no encontraron respuesta; como sí la tuvieron los familiares de los jóvenes que mataron en Monterrey o en Ciudad Juárez.

Su solicitud de audiencia recibirá respuesta en 15 o 20 días, según les respondieron los funcionarios de atención ciudadana de Los Pinos, Luis Arturo Matur Espino y Juan Manuel Llera Blanco.

La sencillez se refleja en su ropa, el cansancio en su rostro y la tristeza en su mirada. No busco venganza , explica. Lo único que busco es que se haga justicia, porque bien saben que los únicos responsables fueron ellos, los militares no hayan como zafarse .

Piden retirar al Ejército de las calles

Otra de las peticiones que quiere hacerle a Felipe Calderón, además de contarle cómo pasaron las cosas, es que retire al Ejército de las calles, pues supone que él tiene el mando y porque para ella los militares en vez de cuidarnos, nos destrozan la vida, porque no es el primer caso que pasa . Su propuesta sólo tiene un objetivo: que nadie más sufra lo que ella, pues aún le cuesta creer que los hayan atacado de esa manera, a una familia que viajaba hacia la playa como cualquier otra y que tuvieron la mala fortuna de pasar junto a un retén militar.

Con una voz lenta pero firme, narra lo que les sucedió aquel 3 de abril en donde perdió a dos de sus cinco hijos, Bryan de cinco años y Martín, de nueve.

Íbamos de Nuevo Laredo a la playa de Matamoros por la carretera rivereña, no sé qué kilómetro, yo, mi esposo y mis cinco niños, aparte mis hermanos, mi sobrino de tres meses, mi hermano Joani de 11 años. Íbamos viendo videos, y en el camino, como a dos horas, nos tocó ver unas trocas de militares. Pensamos que nos iban a hacer una revisión o una parada, antes de que hicieran algo bajamos la velocidad y bajamos los vidrios. Yo y mi niña Yesenia de tres años veníamos enfrente. Atrás mi hermano Carlos, mi cuñada Vanesa, mi niña lucero de 11 años y mi vecina.

Entonces pasamos y no nos hicieron parada ni nada, seguimos avanzando, apenas avanzamos poquito y nos empezaron a tirar. Nos tomó por sorpresa y nos asustamos, gritamos, yo grité por mis niños que estaban atrás y todas las balas venían de atrás. Pensé que los habían matado al instante, porque de tanto balazo, yo no sabia de dónde nos estaban lloviendo, entonces cuando empezó todo a mi marido fue el primero que le dieron en su mano. Le dieron dos balazos feos que casi le mochaban la mano, entonces cuando vi que cayó pal volante pensaba que lo habían matado. Reaccionamos y nos bajamos, luego él despertó y se bajó, y lo que quisimos fue salvar a la demás familia, a mis niñas cruzándonos hacia el monte. Yo crucé a Yesenia, a todos, yo iba a cruzar a Bryan, lo cargué y fue cuando sentí un impacto de bala en el abdomen, pero no sé si él primero lo recibió y me tocó a mí o a mí y luego a él, pero fue el mismo balazo que yo traigo. Entonces fue cuando yo sentí que mi niño se me fue para atrás, se desvaneció y como nunca en mi vida me había pasado algo así, no quería creer, dije: No puede ser que lo hayan matado, le gritaba a Martín, le decía que habían matado a Bryan, entonces Martín herido, todos asustados y mi niño en mis brazos muerto. Se lo di y me regresé por Martincito que estaba en la troca, levanté la cajuela y cuando la levanté vi a mi hijo fallecido sentadito en la cajuela, pero inclinado para enfrente y sentí una explosión atrás de mí, porque aventaron una granada, pero no me alcanzó, sentí mi cuerpo bien caliente. Las esquirlas me entraron por el brazo, por la espalda, en la cabeza, ahorita ya todo eso ya me pasó. Ya se me curó.

Entonces, al ver cómo mi hijo estaba ahí y con la granada, me asusté mucho y me fui. Entonces mi hermano se quedó en la troca porque le dieron en su rodilla. Oía que me gritaba y me gritaba que lo ayudara, pero no podía arrimarme, porque me iban a matar y tengo porqué vivir, por mis demás hijos.

Yo no pensé en que se muera él y yo no, hubiera dado mi vida por él, pero que también tenía por quién seguir. Entonces él me decía que le ayudara y nos fuimos buscando a ver dónde nos escondíamos. Íbamos hacia la carretera y todavía se oían los balazos. Y luego, cuando nos alejamos se quedó en silencio todo.

¿Tú viste a alguien más? Porque el argumento es que había sicarios.

No, todo lo que ellos dicen me tiene sin cuidado, porque no hallan como zafarse, ni cómo decir: Fue en un fuego cruzado, no fuimos nosotros, fueron sicarios , es todo lo contrario, aquí los únicos responsables y culpables son ellos, qué más pruebas quieren si mi hermano los vio.

¿Qué le dirías al Presidente si te recibe?

Que castiguen a los culpables, a los que me hicieron esto, no quiero venganza, justicia, nada más.

También me gustaría decirle: Más respeto para nosotros que somos iguales, no hay pobres, no hay ricos, todos debemos de ser escuchados.

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