Las autoridades mexicanas detuvieron a ocho sospechosos más de participar en una violenta incursión narcotraficante en un poblado cercano a la frontera con Estados Unidos, informó el martes la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Coahuila, con lo que ya son 10 los arrestados por este ataque que dejó 23 muertos.

Hasta la noche del lunes, eran ya “10 los probables delincuentes detenidos, tres menores rescatados, dos adultos rescatados y seis elementos de seguridad heridos”, así como 18 vehículos confiscados y un arsenal compuesto por armas largas, entre ellas seis Barret, calibre 50, explicó la dependencia de ese estado norteño en una nota oficial.

En tanto que el número de muertos subió de 22 a 23: “17 delincuentes abatidos, cuatro policías estatales y dos civiles no armados”, detalló la entidad.

Los detenidos “participaron directamente en el ataque a la presidencia de Villa Unión y a algunas casas que balearon a su paso y en la confrontación” con fuerzas de seguridad, dijo a Radio Fórmula el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme.

Las autoridades atribuyeron el crimen a integrantes del Cártel del Noreste, uno de los ocho subgrupos en los que quedó dividido el violento cártel de Los Zetas, fundado por exmilitares de élite a finales de la década de los 90 en Tamaulipas.

En su declaración judicial, los detenidos dijeron que “traían instrucción de venir de asustar a la gente y causar terror y de tomar la plaza (...) Yo creo que quieren abrir una nueva ruta” para el trasiego de drogas, añadió el gobernador.

Los hechos sucedieron el fin de semana cuando unos 60 sicarios a bordo de camionetas irrumpieron en la cabecera municipal de Villa Unión, un recóndito poblado del estado de Coahuila fronterizo con Estados Unidos.