El Senado de la República analiza una iniciativa de reforma que propone sancionar hasta con 20 años de prisión el uso de niños en bloqueos y que pongan en riesgo su integridad.

La iniciativa, presentada por el senador del Grupo Parlamentario del PRI Arturo Zamora Jiménez argumenta que las reformas a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes; y al Código Penal Federal son en concordancia con la Convención sobre los Derechos del Niño, respecto de la no participación de menores en conflictos que pongan en riesgo su integridad.

Se deben establecer sanciones ejemplares para quienes se aprovechan de la inocencia de nuestros niños para convertirlos en rehenes de causas políticas ajenas a sus derechos fundamentales, valiéndose de ello para cometer delitos como el motín y los bloqueos a las vías de comunicación , indicó.

En la iniciativa, el congresista expone que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recoge que a nivel mundial miles de menores de edad son reclutados por actores estatales y no estatales para servir como combatientes, cocineros, escudos humanos, mensajeros, entre otras funciones incompatibles con el interés superior de la niñez.

En México, prosigue, la experiencia en el tema se relaciona con organizaciones criminales que integran a sus filas a jóvenes y niños para cometer delitos como trasiego de drogas, ejecuciones, secuestros y extorsiones.

Asegura que el terrorismo y el crimen organizado no son las únicas amenazas para el desarrollo pleno de la niñez. En nuestro país hemos sido testigos de otras formas de utilización y manipulación de mucha menor intensidad, pero que de igual forma ponen en entredicho los derechos de los niños .

Argumenta que en el país va en aumento el uso de menores en bloqueos y manifestaciones, hecho que debe ser objeto de una reflexión en el Senado y en la sociedad.

En este contexto, el senador trajo a la memoria que el pasado 15 de junio la Secretaría de Educación Pública (SEP) denunció que en diversos estados del país se utilizó con engaños, con la presión de maestros agremiados a la CNTE o los propios padres, a niñas y niños de entre tres y 10 años de edad de los jardines de niños y primarias para colgarles pancartas en el cuello y usarlos en las marchas que realizaron miembros de la disidencia magisterial y las organizaciones que les apoyan.

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